miércoles, diciembre 05, 2007

Refugios


Hablando del sexo de los ángeles – dijo el párroco, viejo y cruel observador – conviene no confundir con virtud lo que es simplemente falta de oportunidad.
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8 comentarios:

Pequeña Silvi dijo...

Me da a mí que el Cubitos está lleno de virtuosos...

¿venden alas de ángel en negro? ¿dónde?

Anay dijo...

El celibato autoimpuesto (que no autoelegido) tiene que acabar agriando pero mucho.

¿Y no hay ángeles de esos pero de pelo en pecho? ¿ésos dónde los venden?

Alberto Colombo dijo...

Tal cual Mono, conozco varias virgenes ( que aun las hay eh ? ) cuya situacion no es por virtud o mala surte...solo es un caso de estricta justicia

HombreRevenido dijo...

Pequeña Silvi, virtuosos y virtuosas. En cualquier bar y en cualquier sitio. Pero lo importante es que nadie presuma de esa virtud forzosa. Y el que quiera remediarlo que lo consiga.

Alguno tiene que haber en algún sitio, Anay, busca bien. Eso debe de ser la vida, un esfuerzo en adecuar la realidad a nuestros deseos.

Alberto, no estoy de acuerdo. La justicia es que todo el mundo folle y sea feliz. Lo contrario es una desgracia y hace que el mundo gire menos y peor (además de lo del calentamiento global).

La gata Lola dijo...

La falta de oportunidad es un mal tristemente extendido.
Lo que no entiendo es cómo ambos sexos nos quejamos de lo mismo y no sabemos llegar a ningún acuerdo productivo... Angelicos!

HombreRevenido dijo...

Bueno, quejarse es el deporte nacional, Gata Lola. Aquí cada cual que se apañe.

meri dijo...

Cualquier cosa forzada e impuesta, a mi por lo menos, tiende a tocarme mucho la moral y si ya estamos hablando de celibato y así mucho mas...

totalmente de acuerdo con la gata lola (que por cierto, será mi chica que la tengo en casa?? como ha conectado la muy perra interne?? jajaja) hay que empezar a acercar posiciones entre todos los sexos no???

aunque creo que hoy en día es más complicado ser casto que superpromiscuo no??

HombreRevenido dijo...

Hay que acercar posiciones hasta el amontonamiento, claro que sí, Meri.
Yo hablaba de virtud, fidelidad y esas cosas, más que de castidad. Mejor no presumir de nada.