lunes, abril 28, 2008

Turbio















Escribe un inspiradísimo Antonio Machado:






Y podrás conocerte recordando
del pasado soñar los turbios lienzos,
en este día triste en que caminas
con los ojos abiertos.

De toda la memoria sólo vale
el don preclaro de evocar los sueños.


Pues eso. Completamente de acuerdo.
A pesar de todo.
.

10 comentarios:

Duende dijo...

Los recuerdos siempre están ahí para usarlos en el momento adecuado...

La empanadilla perdida. dijo...

Bonito bonito.

Wilwarin dijo...

Y qué sabor agridulce suelen dejar... y cómo nos gusta tenerlos aunque así sea...

Machado... qué grande!!

la maru dijo...

Sin memoria no seríamos nadie, no existiríamos. Aunque duela.

Anay dijo...

¿A pesar de todo o a pensar de todo?

La foto es genial.
La memoria también.

Alberto Colombo dijo...

Ejem !! Me quedo clarisimo el concepto

HombreRevenido dijo...

No sé quién usa a quién, Duende. Lo mismo con los sueños.

Empanadilla, lo celebro, lo celebro.
El texto lo recuerdo de memoria desde que lo leí por primera vez hace 13 o 14 años. Y sigue igual.

wilwarin, imprescindibles los sueños y los recuerdos de los sueños.
Imprescindible Machado también.

Maru, así es, y sin la memoria de los sueños no podríamos recordar nuestras auténticas motivaciones, para qué existíamos.

Anay, dejemos brincar a esa N a gusto. Pesar y pensar a veces son sinónimos.

Alberto, repítelo como un conjuro cien veces y verás cómo le encuentras el significado claramente.
Eso o lo aborreces, claro, jeje.

Duende dijo...

Debe ser eso del yo consciente, el incosciente, el super yo, el mega-yo, el megaman...

HombreRevenido dijo...

Puede distinguirse en toda sensación un objeto, un sujeto sensible y un recóndito personaje al mando, el “yo”. El “yo”, por lo tanto, no podría ser objeto inmediato de conocimiento, porque el sujeto conocedor se convertiría en objeto de conocimiento de otro sujeto conocedor. De ahí que se pueda distinguir el dolor de la sensación de dolor, o la soledad de la soledad consciente. Únicamente la cercanía de los hechos consigue camuflar esa multiplicación ontológica. El sujeto no sólo es consciente de lo que observa, sino también de un sujeto que observa, y de un sujeto que observa a este sujeto que observa, y así sucesivamente. ("Sin respuestas", cap.6)

Es eso o otra cosa, Duendeci-yo. Super-tú mismo.

iza dijo...

Se miente más de la cuenta por falta de fantasía, también la verdad se inventa.
Lo mismo.