miércoles, noviembre 27, 2013

Lecciones que da la vida


(Septiembre. Año 2034. Un grupo de ancianos sentados en su banco observa a los niños en la vuelta al cole)

- Bendita juventud. Los años de colegio fueron años felices. Recuerdo a la señorita Remedios, con su voz de pito, su falda-pantalón para hacer gimnasia, su melancolía navideña. En clase estábamos 84 alumnos y nos llevábamos más o menos bien, aunque nunca llegué a conocerlos a todos.

- Eso está muy bien, pero en mi colegio había 100 alumnos por clase. Y mis compis eran tan divertidos que gastaban 5´4 bromas pesadas por alumno y mes. Una estadística estupenda, la verdad, si no fuera porque todas me las gastaban a mí.

- Eso no es nada, en mi colegio estaban prohibidas las bromas. Y si te reías te daban 40 latigazos.

- Bah, vuestros colegios públicos eran demasiado blandengues. El internado privado al que me mandaron mis humildes padres costaba 5 millones de pesetas al mes y nos hacían dormir en una piscina de biblias. Si cometías una falta de ortografía te dejaban sin comer a ti y a toda tu clase.

- Ay, la educación de antes era mejor, más estricta.

- Sobre todo se respetaba la figura del profesor. Entre los alumnos de mi clase le construimos un mausoleo en granito de 20 metros de altura que nos entretuvo los 8 años de EGB. Murieron docenas de chavales durante la obra. Fueron enterrados allí mismo. Eso era respeto.

- Si es que se han perdido los hábitos de trabajo. Aprenderse al dedillo todos los ríos y los afluentes del mundo es lo mínimo para un niño de 10 años. Y sin quejarse.

- En mi colegio, si te quejabas te obligaban a dar tres vueltas al patio. Lástima que el patio fuera una ciénaga infestada de serpientes venenosas.

- Y eso si no te castigaban a escribir. Yo copié la Espasa-Calpe dos veces. Hice más muñeca en la infancia que en la adolescencia.

- Menudo chollo. Cuando yo estudiaba, si no aprobabas te abandonaban en medio del bosque, como a Pulgarcito.

- Yo tenía un profesor que comía carne humana.

- Eh, yo también. ¿Don Ramón?

- No, el mío se llamaba ¿Don Emilio?

- Ya habría sido coincidencia...

- En mi colegio el recreo duraba 30 segundos. Casi todos los partidillos acababan 0-0.

- Pues yo fui el único alumno de mi colegio, y tenía que hacer todos los personajes y los bailes en la función de fin de curso.

- En mi colegio sólo encendían la calefacción en verano.

- De verdad, la infancia fue una época tan feliz...

- Aprendimos lo que es la la vida. No como esos niñatos mierdas de ahora que estudian una hora a la semana, se hacen porros de estramonio con los libros de texto y a lo mejor se ponen todos de acuerdo y van a clase con un tampón empapado en vodka metido en el culo.

- Eso con suerte.

- Indignante.

- O peor.

- Vamos a la deriva.

lunes, noviembre 25, 2013

Pajareo

Recuerdo que hace más de 5 años encontramos al pájaro más vago del mundo. Un prodigio de planeo parasitario.


El campeón indiscutible.

Y me he acordado de él porque hoy he conocido al segundo pájaro más vago del mundo. Medalla de plata.

¿Por qué volar cuando puedes tomar el tren?

Y es que nos llevan mucha ventaja. Evolucionaron antes y se nota.
Aves resabiadas. Andaos con ojo.

jueves, noviembre 21, 2013

Futurismo

El Dios del tráfico ha castigado a la ciudad con unos días benignos de otoño seguidos por un bajonazo brusco de temperatura. Todo por la peatonalización del centro. Ahora pide sacrificios humanos. Buah, no hay problema, gente sobra.

Hago esta pequeña incursión en la política-folclore local de Huesconsin para comentar el que, en mi opinión, es el asunto clave del asunto. Lo resumo en una única palabra: FUTURO.

Bueno, lo entiendo, imagino rostros de estupor entre los lectores, así que procederé a explicarlo un poco más en detalle. Digo "futuro" porque siempre se ha sabido que en el futuro los centros de las ciudades iban a ser peatonales. ¿Por qué razón? De verdad, lo tengo que explicar todo.

Observemos esta imagen de los Supersónicos:


Y esta otra de la película "El quinto elemento":



Ahí es a donde yo quería llegar: los coches voladores.
Nos prometieron un futuro peatonal con coches voladores y, de momento, llevan bastante retraso. Primero dijeron que para el año 2000, ahora que para el 3000... así no se puede planificar nada.

El problema de la peatonalización del centro de la Capital Mundial no es tanto un problema urbanístico como un déficit tecnológico (bastante vergonzoso, por cierto).
Propongo que la sociedad se ponga manos a la obra para resolver el asunto. Menos cadenas reivindicativas y más I+D. Necesitamos coches voladores para volver a convivir en paz.

viernes, noviembre 15, 2013

Golosinas deprimentes

Maño, mañico, golosina deprimente,
no hay quién se la coma.
La dejaremos en este rinconcito
para las hormigas


El otro día disfrutamos de Los Ganglios en concierto. En especial de esta tonadilla intitulada "El regalo".




Este es un tema complejo que da para post.
Por eso he preparado un ranking, que hace mucho que no hacemos listas. Un top.com8 de golosinas deprimentes. No están todas las que son, pero son todas las que están.

8
Manzanas caramelizadas

Vendidas como churros en las ferias, ¿quién no ha empezado nunca a comerse una?
Pero la pregunta es: ¿alguien se la acabó? Es el típico dulce trampa, como el algodón de azúcar, que mola mucho más cuando se lo está comiendo otro niño.


7
Bolitas de anís

Otro producto que nos entraba por los ojos. Normalmente venían en envases transparentes de plástico: un botijo, un porrón, un sonajero o una raqueta de tenis. Cualquier utensilio era válido. También se han utilizado (en exceso) a la hora de decorar tartas o postres. Un paso en falso de la civilización.



6
Castañas de mazapán

Me toca ir en contra de un típico dulce oscense, y me duele, pero es que nunca pude con las castañas de mazapán. siempre me han producido una especie de grima en el paladar.



5
Cigarros de chocolate

No nos vamos a poner ahora políticamente correctos a estas alturas, pero no pueden faltar en este ranking las golosinas inconvenientes. Espero que se sigan vendiendo cigarrillos de chocolate y que sigan teniendo ese sabor a chocolate rancio, sabor a decepción.




4
Rosco de vino

Habría que crear un ranking propio para los dulces navideños. Pero nada era tan denostado como el roscón de vino en las cajas de polvorones variados. Nunca tuvo sentido. Nada reflejó de forma tan fiel la depresión navideña de algunas personas.


3
Fruticas de Aragón

Abriendo el pódium nos encontramos con la "golosina deprimente" que aparece en la canción. Justicia poética. Drama cotidiano.



2
Adoquines del Pilar

Como ya dije en su día: "Alimento o un arma arrojadiza (no se sabe muy bien todavía) que se compone de dos partes: mazacote de caramelo y papel alusivo de excelente diseño y gusto.
A priori no está muy claro, pero la parte comestible es el caramelo. Se quita el papel, se lee la jota que lleva dentro, se persigna uno ante la estampa virgencística y luego se chupa el hexaedro"


1
Peladillas

Y como colofón, el absurdo hecho dulce. Si en Hallowen salieran los niños celtibéricos a las calles dirían "Truco o trato" y las ancianas responderían: "¡Putada!"

Tal vez la costumbre de regalar peladillas nos haya librado de esa tradición anglosajona.



Estoy segurísimo de que sois capaces de decirme muchas más golosinas deprimentes. Os animo a participar. Todo el que participe recibirá su peso en peladillas, a recibir el mismo día de su muerte, cuando se esté instalando en el infierno.

miércoles, noviembre 13, 2013

Elige tu propia aventura-LA MASACRE MÁS ACRE (y 6)


1. La grabadora
"Aviso a todas las unidades. El sospechoso está en el caserón. Vamos a entrar. Repito. Vamos a entrar"

- ¿Qué haces dando un aviso por la grabadora? - se interesa Linda.
- ¿La grabadora? Hostia, es verdad - dice Aniceto mientras sostiene en la otra mano el walkie-talkie.

* * *

"Está muerto. Dios mío, es horrible. Hay una presencia, la noto. Él la ha traído hasta aquí y ahora está muerto. No vamos a salir vivos. Es... es... ha salido de sus entrañas. Está todo lleno de sangre. Ha vuelto a ocurrir. Aquí en la grabadora está todo explicado, nuestra investigación y nuestras impresiones... sé que en la cinta hay confesiones embarazosas pero ya no me importa. Si cuando escuchéis este mensaje hemos muerto... ¡no!, es ese ruido otra vez..."

* * *

2. Los zapatos
Dibuja el pentagrama invertido en el suelo con trazo tembloroso. El Profesor Williams intenta aparentar frialdad pero se le escapa una lágrima. Enciende más velas. Él mismo ha hecho saltar el automático para que la casa se volviera a quedar sin electricidad. Es hora de que el señor de las tibieblas se adueñe del lugar.
Se quita los zapatos. Los mira. Tiene la tentación de arrojarlos muy lejos pero se contiene. Coloca el zapato derecho en su pie izquierdo y el zapato izquierdo en su pie derecho. Duele. Tiene que doler.

* * *

3. Cuaderno amarillo de Brenda
Está bien, lo hicimos. No es tan grave. Exploramos el camino más loco y más libre, no hay otra vía. Satán es la complacencia en lugar de la abstinencia. Es la existencia vital en lugar de los sueños espirituales. Es la sabiduría perfecta en lugar del autoengaño hipócrita. Es la amabilidad hacia quieres la merecen, en lugar del amor malgastado en ingratos. Es la venganza, en lugar de ofrecer la otra mejilla. Es la responsabilidad para el responsable, en lugar de la preocupación por vampiros psíquicos. Es el hombre como animal. Es el pecado, siempre que lleve a la gratificación física, mental o emocional.
* * *
El Profesor Williams nos inoculó el veneno, pero nosotros andamos la mayor parte del camino sin él. Nos advirtió desde el primer día de los peligros. Nos suplicó que lo dejáramos. La práctica y el grupo como método de aprendizaje era su método. Lo tomamos a rajatabla y él no lo podía soportar. Fuimos el auténtico club de los 5, pero integramos a todo el que vino, creíamos a todo el que actuaba en lugar de hablar. No me despido porque esa palabra ya no tiene sentido para nosotros.
* * *

4. El trueno
Entran en el caserón, a oscuras, con su linterna en la mano izquierda y la mano derecha sobre su cartuchera. El silencio es absoluto, inquietante. Saben que el profesor está allí, y su mente no se ha librado todavía de las imágenes recopiladas con horror unas horas atrás. Ni los cadáveres ni la sangre permanecen en su lugar, han sido borrados por la brigrada de limpieza, pero la normalidad no puede restablecerse así como así. Quedan todavía los escombros, un olor acre, un hueco, una presencia. Lo que quiera que mató a los 5 chicos puede estar acechándoles en ese momento, entre la oscuridad.
Curiosamente, a medida que se acostumbran al silencio son capaces de detectar el más mínimo sonido. Las primeras gotas de lluvia afuera, el crujir lejano de una puerta, el tic tac de un reloj fantasma.

* * *

"Son la cañerías" dice Aniceto y Linda aprieta fuerte su mano. No la pistola, su mano. Eso confunde a Aniceto que no está en absoluto seguro de que ese murmullo que se escucha lo causen las cañerías.
¡BROOOOOAAAAUMMMM! El relámpado, dos segundos antes, ha iluminado las ventanas del fondo del corredor, pero es el trueno lo que les sobresalta. Suena como un derrumbe, como si se propagara dentro de su tórax. Le sigue el ruido de una multitud, sus pasos y gritos por toda la casa.
- ¡Corre! - grita Aniceto.
Huyen despavoridos hacia ninguna parte. Se refugian en una pequeña habitación vacía, llena de moho. Escuchan chillidos de histeria, más voces, puertas que se golpean.
Pueden quedarse allí hasta que lleguen refuerzos, pero hay algo allí afuera que no va a detenerse. Cuando vuelve el silencio toman una decisión temeraria, salir de su agujero.
Encuentran el cuerpo del profesor, con sus vísceras salpicando toda la habitación como si algo le hubiera atravesado el abdomen. Las velas rituales, los dibujos alegóricos en suelo y pared... Les invade un pánico atroz. Al borde del colapso se convencen el uno al otro de volver a escapar. Tienen que obrar con prudencia. Se colocan espalda con espalda, desenfundan sus revólveres y deciden enfrentarse a quién o quiénes les están esperando en la penumbra.

* * *


5. El análisis
- Agente Gonzaga - llama su atención un joven con bata blanca - Señora... señorita... eh, bueno... tenemos que enseñarle una cosa.
- ¿Tiene que ser ahora? - se intenta escaquear Linda, aplastada por la extraña experiencia que acaba de vivir.
- Sí, ahora.
Conduce a la mujer a un laboratorio iluminado e irreal, donde la Doctora Cash espera con una noticia que le tiene en shock.
- Las pruebas de toxicología resultan irrelevantes - dice la doctora.
- ¿Cómo irrelevantes? Eso tendré que decidirlo yo ¿no? - se opone Linda.
- No... digo sí... quiero decir que hay otra cosa... - le acerca temblorosa un informe. Linda, hipermétrope, lo mira pero se niega a esforzar la vista pudiendo recibir el informe oral.
- ¿De qué se trata?
- Como sabe, es un procedimiento rutinario realizarles a todos...
- ¿De qué cojones se trata? - interrumpe la agente.
- La prueba del VIH es positiva.
- ¿Cómo? ¿La prueba? ¿De quién?
- De todos - corrobora la Dra. Cash. - Bueno, de todos menos del anciano.

* * *

6. La noticia
"El crimen más brutal de la historia" dice una reportera muy solemne y muy hija de puta. Una filtración en la oficina del fiscal y el estremecedor crimen ya está en todos los noticieros. El asesino tiene lo que seguramente andaba buscando, la mayor repercusión posible, el altavoz de unos medios que acuden golosos a la miel del morbo.
En unas horas no se hablará de otra cosa en todo el país. No sería extraño que el mundo entero se hiciera eco de la carnicería.

* * *

Dos productores, dos cámaras, tres redactores y la estrella de la tarde: Margot Schreiber, están dispuestos a dar la mayor cobertura posible a la noticia. Su show del Canal 99 (con sede en San Diego) se sindica en una treintena de emisoras locales de la Costa Oeste. La puerta de la Costa Este, y por extensión de todo el país, va a abrirse de par en par con su cobertura del suceso. Por eso han llegado antes que nadie, gracias a la fina intuición y a los contactos del director del canal, viejo zorro rebotado de la CBS.
Se adentran en la casa a rodar el lugar de la tragedia. Les decepciona la eficiencia de la policía. Esperaban algún resto, alguna silueta pintada con tiza, qué sé yo, algo con gancho. Un ruido ensordecedor les sobrecoge. Se debaten entre acudir a la fuente de ese ruido, apenas unas habitaciones más adelante. No se ponen de acuerdo. Se encuentran con el cuerpo del Profesor Williams y sólo el más profesional de los cámaras graba hipnotizado. El otro ha salido corriendo despavorido. Se separan. Se escuchan ruidos, gritos, lamentos. Tras vagar sin rumbo van encontrando la puerta y salen del caserón en un angustioso goteo.
- ¿Estamos todos a salvo?
- No, falta Margot.
- Mirad, ahí está, ya sale.
- ¿Lo tenéis grabado?
- Estamos todos bien, gracias a Dios, hay que marcharse de aquí.
- ¡Decidme que lo tenéis todo grabado!

Llegan 8 coches-patrulla de la policía del condado. Los vecinos que no han decidido pasar la noche fuera del barrio salen a la calle, a mojarse con la tormenta, curiosos y doblemente aterrorizados.

* * *

7.  Nadie
“Y arreció la batalla contra Saúl,y le alcanzaron los flecheros, y tuvo gran temor de ellos. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada y traspásame con ella para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada y murió con él. Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones” (I Samuel 31, 3-6)
* * *
"Asió luego Sansón las columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre una y su mano izquierda sobre la otra. Y dijo Sansón: Muera yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida" (Jueces 16, 29-30)
* * *
"Nadie me quita la vida, yo la doy" (Juan 10, 16)
* * *

8. Objetivos
- Admite que te asustaste - dice Aniceto y acude rápidamente a su whisky para darle un sorbo y camuflar su cara.
- Claro - reconoce Linda - y tú también.
- ¿Yo? Tal vez un poco.
- Sí, un poco, claro - imposta la voz - "si cuando escuchéis este mensaje hemos muerto..."
Sonríen en el bar del hotel, muchas horas después de sentirse a salvo.
- Tú y yo somos un buen equipo ¿no? - se lanza Aniceto.
- Zetto, no empieces...
- ¿Por qué? ¿Hemos resuelto este caso o no? Tal vez tengamos que darnos una oportunidad.
- No es eso - ahora es Linda la que se camufla tras su daikiri.
- ¿Pues entonces qué es? Yo puedo ser muy insistente... y también muy discreto.
- No lo dudo - Linda reprime una carcajada - eres muy divertido y muy...
- Sexy
- No. Sexy no.
- ¿Cómo? - Aniceto se enfría con tanta franqueza - ¿no te gusto ni siquiera un poco?
- Ni un poco. Pero no es por ti, Zetto... es por mí.
- Ya, claro.
- A mí los hombres - baja el tono de voz, como si quisiera confesarle algo - no me van. Sencillamente.
- ¡Epa! ¿Eres... lesbiana? - titubea Aniceto, que se sabe especialista mundial en mear fuera de tiesto.
- Lesbiana perdida - corrobora ella.
- Ah, bueno, eso lo explica todo.
Se ríen con ganas. Piden una tercera copa. Brindan por las mujeres.

* * *

Las huellas y otros indicios demuestran que Mike asestó el hachazo en el cráneo de Helen. Que Brenda martilleó los clavos de las manos de Mike y le colocó la bolsa de plástico en la cabeza. Que Paul cortó la yugular de Brenda, impregnó sus ropas de gasolina e inició el fuego. Que el entrenador Reggie troceó a Paul. Y que mucho antes había bebido de un veneno que le había preparado Helen, para luego saltar desde la escalera hasta clavarse en el perchero.
En algún momento Jimmy se asustó y escapó. Luego pidió ayuda al Profesor Williams que lo encontró en su casa, lleno de cortes, desesperado, y le instruyó en el noble arte del harakiri y de la muerte honrosa. Él mismo, como responsable principal de haber juntado a esas 5 mentes enfermas, se dio muerte haciendo explotar dinamita en su estómago.

En la sede del "Espejo del dolor" se produjeron 11 detenciones y se incautó numeroso material que les relacionaba con la fortuna expoliada del antiguo profesional del football Reggie Rice, con una red de captación de adeptos en la Chapman University y otros delitos propios de una secta destructiva.

La maldición del caserón misterioso de la Via Huesca terminará calando en la opinión pública. Será para siempre el despiadado asesinato de un grupo de jóvenes y su mentor a manos del mismísimo diablo. No es la verdad, pero la leyenda contará esta historia durante siglos. Qué es el horror de la muerte si se lo compara con la eternidad. A Aniceto le parece que esta historia demuestra que el dolor físico no da tanto miedo cuando alguien posee la suficiente desesperación y la suficiente vanidad.


martes, noviembre 12, 2013

Elige tu propia aventura - LA MASACRE MÁS ACRE (5)


Salen del aula y Aniceto tiene ganas de explicarle a Linda todo lo que ha leído en el cuaderno verde de las revelaciones (de momento intrascendentes).
También tiene ganas de que ella le cuente lo que sabe.
Tiene ganas de pedir una orden de arresto contra el pequeño Jimmy, a quien su mente sitúa en el lugar del crimen como sospechoso número 1.
Tiene ganas de desayunar otra vez.
Tiene ganas de besar a su jefa.
Tiene ganas de bailar.
Pese a todo, la sensación que ha dejado en él su sueño premonitorio es mucho más fuerte. Hay algo en ese profesor que le pone los pelos de punta. Va a seguir sus pasos por imperativo emocional.
Ella empieza a planificar: "Habrá que ir a hablar con ese..." consulta su libreta, "Jimmy Thompson". "Ve tú" le dice Aniceto. "Coge un taxi y por el camino le echas un vistazo a esto". Le entrega el cuaderno verde. Linda está al mando, pero la voz de Aniceto ha sonado tan convincente que ni siquiera se atreve a cuestionar su iniciativa.
"No te separes del teléfono, Zetto. Cuéntame todo lo que descubras y no te metas en líos", le pide.
En fin, que parece claro que ella conoce y aprueba la idea de la persecución que está pasando por la mente de su compañero.

A media mañana, las primeras noticias incompletas del crimen recorren el campus de Chapman. Aniceto lo intuye en las caras largas y los corrillos improvisados. Williams no se ha movido del aula. Lo sabe porque le está vigilando a través de un iPad con dos agujeros. Ya sale. Parece que tiene prisa. Mira a ambos lados, se sube las solapas de la gabardina sucia y echa a andar. Aniceto le sigue a una distancia prudencial, mezclándose entre la multitud, con una capacidad para la invisibilidad adquirida en las discotecas de la costa.
Apenas han pasado 10 minutos cuando se detiene frente a la puerta de un establecimiento. Desde la distancia, Aniceto piensa que es uno de esos gimnasios coñazo new-age. El profesor duda unos instantes frente a la puerta giratoria y termina entrando decidido. Aniceto se acerca con prudencia y ve un cartel bilingüe: "Mirror of pain - Espejo del dolor". Los pósters le resultan muy sospechosos, huelen a secta a la legua. Gente sonriendo y agarrándose de las manos, como si estuvieran lobotomizados, sardana mística. Aniceto ha trabajado muchos años en la F.I.F.A. y lo sabe todo sobre lavados de cerebro. Se fija en el logotipo y se le afloja la mandíbula, se le desenrosca el tapón de la adrenalina. Son dos zapatos del revés. Simbolizan el espejo, el cambio difícil o lo que sea, pero el agente relaciona rápido ese detalle con el escenario del crimen. Empieza a ver claro que alguien, víctimas o asesinos, habían intentado enviar un mensaje.
Por el ventanal acaba reconociendo al Profesor Williams (¿tendrá nombre de pila?, se pregunta) y lo observa bracear en una discusión con un tipo pálido y muy delgado. Al final éste le entrega lo que parece la caja de un DVD y el anciano decrépito se va sin despedirse.
Aniceto vuelve al modo "mobiliario urbano", se mimetiza y continúa la persecución. Toman dos taxis, que se desplazan con bella simetría por la San Diego Freeway, como la sombra y el pájaro. Vuelve a perder al profesor en el portal de una casa vieja de las afueras de San Clemente, junto a Liberty Park.
Aniceto aprovecha el impasse para intercambiar mensajitos con Linda.



La espera se le hace eterna. Lo que había comenzado como una mañana espléndida se va llenando de nubes muy poco a poco. El ambiente se carga de electricidad estática. Aniceto permanece alerta. Cada vez que le viene la tentación de despistarse piensa en los cadáveres destrozados del caserón y se le pasa.

Tras montar guardia durante más de una hora, ve salir de nuevo al profesor de historia. Esta vez lleva una bolsa de deporte cruzada. Ahora tiene que seguirle a una mayor distancia. Esas calles amplias de los exurbs no están diseñadas para los jueguecitos de espías.
El perseguido camina decidido, con pasos muy cortos, como una cucaracha recorriendo la cocina. El perseguidor carga con un presentimiento a cuestas desde que ha comenzado el día. Al principio pensaba que del mismo modo que él seguía al Profesor Williams, alguien le estaba siguiendo a él para matarlo. Esa sensación se ha transformado luego en un miedo informe. Ahora tiene, ante sus horrorizados ojos, la penúltima respuesta y la estación definitiva de su persecución.
"¡Su puta madre!", masculla al ver al profesor adentrarse en el caserón de los crímenes.

Mientras Aniceto vigila todas las entradas y salidas de la casa, recibe noticias de Linda. En el 308 de Via Los Tilos hay un cadáver con nombre y apellidos: Jimmy Thompson.
Aniceto entrecierra los ojos. Él estaba fuera, maldita sea... y no ha hecho nada por evitarlo.
Hay más, dice ella. Mucho más.
Un buen rato después, Linda llega hasta donde está él, conduciendo un chevrolet camaro del 73. Le acerca una hamburguesa.
- ¿Cuéntame qué ha pasado? - se apresura a preguntar Aniceto.
- Come algo primero - responde lacónica.

Jimmy tiene una daga clavada en el pecho (la causa de la muerte) y numerosos cortes por todo su cuerpo (ensañamiento inhumano), el más grande y terrible de todos ellos en su abdomen. Un pentagrama invertido, uuuuh, la marca del diablo.
Tienes que ver esto. Extrae un disco de una carátula de plástico negro que Aniceto ha visto antes. Con el portátil en las rodillas da al play y repasa un material que no se espera.
- Jimmy y su cámara - dice Linda.
- No esperaba que el cortometraje fuera... así. ¿Son ellos?
- Sí - responde la mujer.
- Virgen Santa...

Rodeados de una atmósfera insana, adornada con toda clase de símbolos que él era incapaz de descifrar, los jóvenes se abandonaban a un rito orgiástico, entrelazando sus cuerpos desnudos sobre una gran alfombra. Aniceto les observa rebasar todas las líneas que su mente ha ido trazando a lo largo de su irregular trayectoria sexual. Se ve a gente de toda clase y comportamiento enmascarada, con vestidos grotescos. Otros, más discretos, jalean la acción fuera de plano, pero sus gritos sin alma resuenan en la oquedad ingenua del cráneo de Aniceto.
Hay más, dice ella. Mucho más.


* Si quieres que la historia acabe bien (dentro de lo posible), vota BIEN
* Si quieres que acabe mal (o todavía peor), vota MAL
* Si quieres un caos narrativo que no entienda nadie, pero que permita poder decir: "yo lo he entendido, te lo explicaría pero no sé si estás preparado", vota PANDEMÓNIUM


Puedes votar en los comentarios del blog, en la página de facebook o con una mención en tuiter.
Entre todos los participantes se sorteará un regalo sorpresa. Sólo tienes que votar una única vez durante la semana y tendrás un número en la rifa.

lunes, noviembre 11, 2013

Elige tu propia aventura - LA MASACRE MÁS ACRE (4)


El Profesor Williams le recibe en una habitación indefinida, a medio camino entre una biblioteca y un laboratorio. Huele a incienso. También a humo, como esos jardines en los que se quema controladamente un montón de hojas secas. Es alto, señorial. Usa una chaqueta de tweed con coderas y consulta su reloj de bolsillo, como si comprobara que Aniceto ha llegado a la hora. Y sin embargo no podía tener ni idea de que él iba a ir a visitarle. Es imposible a no ser que... Aniceto se empieza a poner nervioso. Mr. Williams, con engolado ademán inglés sonríe y le invita a pasar a la habitación contigua. Aniceto piensa: "no, no vayas", pero sus pies no le obedecen. Se ve de pronto en una cueva lúgubre mientras su anfitrión enciende una a una las velas. "Cinco velas", dice, "por cada uno de los cinco chicos; y esta última... por la paz y el tormento eterno de tu propia alma". La puerta se cierra de golpe a espaldas de Aniceto, que empieza a temblar. Se ve reflejado en un enorme cuchillo. La vista se le nubla, reprime una arcada, escucha palabras sueltas (la peor de todas: "eunuco"). Quiere huir pero no puede mover los pies porque dos enormes serpientes le agarran... Grita y su voz falla. Intenta gritar más fuerte...


San Clemente, California, 6 de noviembre de 2014

Da un grito desgarrador mientras despierta empapado en sudor. Sólo acierta a pensar "uffs" sueltos de alivio inconsciente. Toma la grabadora y recita los detalles que todavía recuerda de su pesadilla. Suele hacerlo a menudo, como un ejercicio creativo más.
Cuando sale de la ducha su corazón ha recuperado el compás habitual. Lo que no va a poder quitarse de encima es la desconfianza respecto al Profesor Williams. Cuando alguien te jode en un sueño... no sé, conviene estar alerta un tiempo.

La Chapman University, de fachada señorial e inocente, es una de las más prestigiosas del estado. Aniceto ha quedado allí con Linda, que ha ido a la oficina de la policía científica. Cuando ella le avisa de que llega tarde decide que no va a quedarse de brazos cruzados. Pregunta por el Profesor Williams y, una vez localizado en un aula del edificio de humanidades, espera a que le reciba. Con disimulo, pone en marcha la grabadora en el bolsillo de su chaqueta antes de darle la mano.
- Catedrático de historia antigua. Ajá.
- ¿Sí?
- Si me disculpa, profesor, hay algo que no comprendo... ¿la historia no es siempre antigua por definición?
- Ya... hombre... pero alguna parte de la historia es más antigua que otra.
- Sí, eso es indudable.
- Pues de eso se trata.
- Entonces tendría que ser usted catedrático de "historia más antigua". Historia antigua a secas no se entiende bien.
- Ya... buenos días... esto... ¿quién es usted?

Se presenta Aniceto sin perder de vista a su interlocutor. Es un hombre decrépito, con ropa traída de otra época y raída por el camino. Barba cana, corta y descuidada, mirada aguda y mancha en su frente despejada. Es una especia de Gorbachov flacucho que acabaran de encontrar en una isla desierta. No se le ve muy amenazador, pero tampoco es cuestión de bajar la guardia.
Aniceto inventa algunas quejas recibidas sobre actividades inusuales en el campus. El profesor se pone muy nervioso tratando de explicar que él busca escenarios interactivos, grupos pequeños y entornos extravagantes porque ayudaban a abrir la mente.
- Y en esas reuniones se recrean cultos paganos ¿me equivoco?
- No hay mejor forma de aprender - se excusa el profesor.
- Pero ustedes hacen sacrificios.
- Bueno, sí, hay días que nos quedamos sin cenar.
- No no, me refiero a sacrificios rituales de animales... e incluso... - levanta Aniceto una ceja de manera teatral - sacrificos humanos.
- ¿Cómo? ¿qué dice usted?
- Lo que oye - fija Aniceto sus ojos en los del profesor.
- Ha dicho antes que era de la seguridad de la universidad ¿no habrá sucedido algo?

Cuando llega la agente Linda se desvela el pastel. Somos el FBI, basta de bromas. Hosco, el profesor evade las cuestiones directas. Hay que probar con las indirectas. Aniceto mira a su alrededor y encuentra un extraño símbolo en una placa de metal, con un número 5 a su lado.
- ¿Qué es eso? - pregunta.
- Es un pentagrama invertido - sonríe el anciano como si fuera a hacer un chiste mil veces repetido - ¿y sabe por qué es un símbolo satánico? Porque está al revés - dice mientras le da la vuelta repetidas veces - Satánico, celestial, satánico, celestial, satánico... celestial.

"Deje de hacer el tonto con la plaquita" se impacienta Linda. El Profesor Williams se detiene obediente.
Linda toma las riendas del interrogatorio.
- ¿Conoce a...? - saca un papel de su portafolio y lo empieza a leer - ¿Mike?, ¿Helen?. ¿Reginald?, ¿Paul?, ¿Brenda?
- Conozco a Mike - hace memoria el profesor - a Helen, claro, a Paul, si es el Paul que creo... y a Brenda, la chica más inteligente y también la más tímida. Claro que sí. Esos cuatro siempre hacen las prácticas juntos. Pero entre mis alumnos no hay ningún Reginald.
- ¿Seguro? - interviene Aniceto por inercia y algo de aburrimiento.
- ¿No conoce a Reggie "Piesligeros" Rice? 4.476 yardas como profesional, poca gente no lo conoce en Chapman.
- Ah sí, por supuesto, Reggie, el ayudante del entrenador. Un gran tipo.
- Están muertos - dice con frialdad Linda y los cuatro ojos del FBI se posan en el rostro descompuesto del Profesor Williams.
- ¿Mu... muertos? - balbucea.

Aniceto no deja de pensar que ese hombre menudo oculta algo. Tal vez sea por el resquemor de su pesadilla mañanera, o porque el derrumbe del profesor resulta un tanto exagerado. O tal vez era verdad que la conexión con sus alumnos es muy especial. Y si lo es, piensa Aniceto, sabrá responder a algo que le escama.
- ¿Y el quinto? ¿Quién era el quinto?
- ¿Qué quinto? - el anciano lleva tal soponcio que no rige.
- Ha dicho que trabajaban en grupos de cinco y ha reconocido a cuatro.
- El quinto... si la memoria no me falla se llama Jim. El risueño Jim Thompson.

Linda anota el nombre en su libreta, despreocupada. Aniceto se queda de piedra. Él sí ha leído cosas sobre ese chico.


* Si decides compartir lo que sabes con Linda y pedírle que te cuente la nueva información que trae en su portafolio, vota COMPARTIR
* Si crees que no hay tiempo que perder y hay que conseguir una orden de detención contra Jimmy Thompson, vota DETENER
* Si decides no fiarte ni un pelo del profesor y seguir sus movimientos el resto de la mañana, vota SEGUIR


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sábado, noviembre 09, 2013

Elige tu propia aventura - LA MASACRE MÁS ACRE (3)


La masacre había alcanzado tales dimensiones que seguro que en ese polvo que levantaban al caminar tenía que haber diminutas partículas orgánicas, todavía calientes, densas como la penumbra de pánico mal ventilado en la que se encontraban. Respirar pedazos de cadáver. Está pasando.
El quíntuple crimen era extremadamente sangriento, como si una convención de psychokillers se hubieran apostado una cena (caníbal) a ver quién era capaz de la mayor atrocidad. El lugar, ese caserón destartalado, todo ruina y telarañas, parece el escenario de una película barata, como si lo hubieran elegido a propósito. Y eso es raro, claro, y al tiempo propicia un desasosiego general de irrealidad, una pátina de ficción entrando en la vida de los presentes (la mayoría profesionales curtidos en miles de "escenas del crimen" y en capítulos de CSI Las Vegas). Aniceto llega a sentir que cada vez que toma una decisión importante el mundo entero realiza una votación. Es la paranoia del boicot universal, que nadie se alarme por algo tan común.

Por suerte, es a Linda a quien corresponde la siguiente decisión. "A casa", dice, "ya hemos tenido suficiente". Los compañeros se quedarán escudriñando, analizando y metiendo los trozos en bolsitas de plástico, con el único propósito de que ellos tengan un informe sobre la mesa a primera hora de la mañana, junto a su humeante taza de café. Tienen el deber de desacansar y mantener la mente fría. Cada uno a lo suyo, los agentes federales (delicados como esclavos de Casa Tifus) no tienen que perder el tiempo.
Cuando Linda ha dícho "casa", no lo decía de forma literal. Cada uno se retira a su habitación en el hotel Hilton de San Clemente.

Aniceto sabe que no va a poder pegar ojo. Se quita la ropa hasta quedarse recostado sobre la cama con unos boxers de cuadros azul desvaído y una camiseta imperio blanca. Asalta el minibar para servirse el reglamentario whisky de pensar. Tiene el cuaderno verde en la mano. Cuando lo ha visto en la mochila le ha llamado la atención por las notas de la portada. No es un diario al uso, son más bien apuntes sueltos de sus clases universitarias, salpicados de impresiones incoherentes sobre la vida, como un rudimentario twitter de uso propio.
Empieza a leer. Se siente mal por estar profanando algo muy personal. Da un sorbo al whisky y se le pasa. Basta de debilidad, piensa, esta chica ha sido brutalmente asesinada, hay que hacer justicia por todos los medios.
"Hoy he conocido a Jim Thompson. Es guapo e interesante. Le gusta mucho el cine, como a mí. Me ha dicho que yo podría ser actriz. Qué bobo. Yo actriz..." 
"Decidido. Voy a hacerme la encontradiza por el pasillo. Ya sé a qué clases va Jimmy. Qué sonrisa tiene. Josplis" 
"Tengo una cita con Jimmy "Hazmetuya" Thompson. Eso significa que tengo que ir de compras a ese sitio..."

Comprueba Aniceto que a medida que la intimidad se hace mayor, el lenguaje se vuelve mucho más críptico, hasta llegar a lo que entiende como intrincadas metáforas sexuales:
"Jimmy me quiere en su cortometraje. Qué pasada. De postre me he comido un colajet"

Algo se tuerce en esta relación a medida que pasan las páginas:
"Sólo le interesa mi cuerpo. Todos los tíos son unos cerdos".

Aunque dos páginas después rectifica:
"Jim es un artista. Hoy hemos rodado planos por toda la ciudad".

Cuando aparecen en escena otros personajes: Hugo, Mike, Huan-Yi, Ross, Javier, Guntter, Johnny, Chris, C.J,, Thadeus y Steve, las metáforas se vuelven menos obvias.
Aniceto se da cuenta de lo difícil que es ser universitaria hoy en día. Suspira. Se levanta a servirse su segundo whisky y nota que se le ha puesto morcillona.

Se detiene también a analizar a un personaje secundario que parece tener cierta influencia sobre la chica. Es el Profesor Williams, de historia antigua.
Hay un párrafo inquietante, casi al final, en una página con la esquina superior doblada.
"Nos ha pedido que nos organicemos en grupos de cinco para la práctica de cultos paganos. Es tan emocionante... A las 12 en punto en la vieja biblioteca, el sitio más deshabitado de todo el campus. Va a ser total. Lo que me gusta del Profesor Williams es que no es como los demás profesores, él te hace vivir las cosas. Haremos sacrificios y eso. Espero que no quieran matar un carnero. No, eso no. Matar carneros no. Si acaso un ratoncillo".
La Chapman University es una universidad privada que pertenece a la iglesia cristiana de los Discípulos de Cristo, por eso Aniceto tuerce el gesto antes de abandonar la lectura y tumbarse en la cama para dormir o, al menos, para convertir el insomnio en absoluta quietud.
Por la mañana decidirá si en lo que acaba de leer hay algún hilo del que merezca la pena tirar. A los 5 segundos comienza un ronquido cadencioso al estilo budista.


* Si quieres interrogar a Jimmy Thompson, vota JIMMY
* Si quieres interrogar al Profesor Williams, vota PROFESOR
* Si quieres dejarlo pasar y concentrarte en el informe con las pesquisas nocturnas, vota INFORME


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jueves, noviembre 07, 2013

Elige tu propia aventura - LA MASACRE MÁS ACRE (2)


Aniceto tiene un mal presentimiento. Circunspecto, decide no compartirlo con nadie. También tiene un lunar en la nalga izquierda y tampoco va compartiéndolo por allí (al menos cuando está sobrio).
Su racionalidad se vio resquebrajada el día del aterrizaje extraterrestre y ahora, sin venir a cuento, ha pensado en fantasmas, vampiros, hombres lobo, en todas esas convenciones del cine de terror que antes consideraba ridículas.
Quiere marcharse, pero va a adentrarse de nuevo en el caserón junto a su compañera.
- Ve entrando tú que yo voy en seguida - dice y se aleja unos metros. Enciende la grabadora.

(Linda)
"Mujer.. muy mujer... mestiza, 42 años, 5 pies y pico de altura... 2 pies de apoyo, 2 senos turgentes, posiblemente asiliconados... mirada inteligente, severa, como una maestra de Ohio con la mano demasiado suelta, que te da una bofetada si te confundes al cantar la tabla de multiplicar y... y te acabas equivocando a posta... muy muy mujer... sí, Linda, ya voy, estaba apuntando una idea que me ha venido de pronto..."

La enorme puerta chirría, cruje y repasa un librería entera de tétricos efectos sonoros. En seguida comprenden que esta vez tampoco van a terminar de acostumbrarse a la visión y al olor del horror.
No conocen los nombres de las víctimas. Todavía no han sido identificados. Pronto las pesquisas determinarán que esos cinco cadáveres corresponden a Michael Andrew Jacobs, Helen McFadden, Reginald Rice, Paul Gore y Brenda Shilling. Eran cinco jóvenes llenos de ilusiones y ahora son sólo un teaser promocional del más atroz sufrimiento.

Buscan en los bolsillos, en la ropa...
- ¡Dios! ¡no! - se sobresalta Aniceto frente a Paul, el chico negro troceado.
- ¿Qué ocurre? - acude rápidamente su compañera.
- Mira, los zapatos, los lleva puestos al revés.
- ¿Y qué quiere decir eso?
- Nada, que me da mucho yuyu.

Alguno de los chicos llevaba bastante dinero en sus carteras. Por si quedaba alguna duda, el robo no había sido el móvil de esa carnicería.

- ¡Dios! ¡no! - grita él de nuevo.
- ¿Qué has visto ahora?
- Se ha movido - dice y señala con su linterna.
- Está atravesado por un perchero, Zetto, cuando caminas por aquí cruje el suelo y se tambalea, ¿ves? - Linda hace la demostración.
- Ah... claro... ¡anda!, mira esto - lee una inscripción en un reloj deportivo de color negro - Chapman University.
- Chapman... eso está en Orange, a menos de 20 millas de aquí - añade la jefa.

El chico asfixiado que adorna la pared del comedor lleva un manojo de llaves en el bolsillo.

- Mira el llavero - la agente llama la atención de su auxiliar.
- Chapman University - refrenda Aniceto. - Está claro que se conocían.

Es imposible recrear de forma fidedigna la persecución, la batalla campal que había ocurrido entre aquellas paredes. Un peritaje objetivo (al que se le ocultaran los cadáveres y la sangre) resolvería rápido: siniestro por huracán.
Cada mueble resquebrajado, cada objeto en el suelo, es una pista concreta. Pero si todo es una pista significa que nada lo es. No tienen vidas suficientes para analizar cada uno de los detalles. Han de centrarse en los trazos gruesos. Esa mochila de estudiante con el bordado de la Chapman University tiene toda la pinta de contener información relevante.

- Lleva los zapatos al revés - Linda enfoca su linterna y comprueba cómo el patrón de los zapatos se repite en la chica del hacha en la cabeza.

Aniceto echa un vistazo al contenido de la mochila. Toma un bolígrafo pilot negro e, inconscientemente, lo guarda en el bolsillo de su pantalón. Robar bolis caros es algo natural en su carácter, una de sus principales taras de fábrica. Hojea un cuaderno de tapas verdes con atención.

- ¡Dios! ¡no! - se asusta.
- ¿Qué? ¿qué es lo que dice? - Linda se acerca corriendo.
- Un akelarre.
- ¿Cómo? No comprendo.
- Una invocación diabólica que se les fue de las manos, maldita sea, esta juventud... ¿dónde tienen la cabeza?, lee desde aquí... "deseo yacer en las sábanas de Satán"...

Linda toma el cuaderno entre sus manos y lo observa con mucha atención.
- No. Aquí dice "en las sábanas de satén".
- ¿Eh?
- "Satén", mira.
- Ah, bien, menos mal. - Aniceto, avergonzado, siente de pronto mucha prisa por retomar la investigación. Se guarda ese cuaderno para revisarlo más tarde.

Ya es casi medianoche. Los dos investigadores, agotados, se miran. Saben que tienen que tomar una decisión.


* Si quieres ir directamente a la Chapman University, vota CAMPUS
* Si quieres volver a casa y leer las notas de esa jovencita asesinada, vota DIARIO
* Si quieres quedarte a pasar la noche en el caserón mientras continúan los trabajos del equipo forense, vota ACAMPADA.


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miércoles, noviembre 06, 2013

Elige tu propia aventura - LA MASACRE MÁS ACRE (1)


San Clemente, California, 5 de noviembre de 2014

El mundo es un lugar convulso, piensa Aniceto mientra duda si encender o no la sirena. Total, no hay tráfico, aunque si no la pone hoy ¿cuándo la enchufará?. De niño jugaba a los policías y hacía el ruido con la boca, ahora, en un país ajeno, le entran de repente los remilgos. De todos modos, por lo que están comentando esos mascachicles por radio, tampoco hay que darse demasiada prisa.

Por dentro, Aniceto Martínez sufre todo tipo de tertulias televisivas internas, con sofás, invitados sorpresa, gritos y órganos que se involucran en las discusiones sin venir a cuento. Por fuera, da la apariencia de un hombre imperturbable. Cuarentón con pelazo, criado en un circo y con la seguridad como gran vocación, Aniceto Martínez es una contradicción andante.
Los acontecimientos del 12-J en Qatar, los encuentros en la tercera fase durante la inauguración del mundial de fútbol han marcado a varias generaciones que lo observaron absortos por televisión, como si se tratara de la penúltima peli de Will Smith. Al lado del 12-J, el 11-S fue menos que una paja, fue una de esas experiencias fugaces de las que uno se acuerda porque tiene fotos, como la Primera Comunión.
El mundo no ha vuelto a ser igual. Y menos que nadie para Aniceto. Aquella pregunta que se hizo tan popular: "¿qué hacías tú el día del aterrizaje?" es como un navajazo trapero para él. Tiene ese recuerdo asociado a una fugaz historia de amor-desamor, de esas que nos dejan KO, sin respuestas.
Perdió su empleo, no le quedaba paro, se enganchó al solitario spider... se estaba dejando llevar como un barquito de papel a la deriva hasta que lo rescató un colega del FBI. "Es un trabajo sencillo", le dijo, "ni siquiera estarás al mando". Desde entonces es auxiliar de una brillante agente federal, Linda Gonzaga. La sigue de acá para allá, conduce, le prepara los cafés e incluso le ayuda a resolver algunos casos cuando está de humor.

Llegan a su destino, un caserón tétrico en la Via Huesca. Aniceto ha sonreído al leer la dirección. Será la última vez que sonría en lo que queda de miércoles.
Oscurece. Linda pasa delante. Para eso es la jefa. Aniceto va detrás, arqueando las cejas en señal de saludo ante cualquier afligido policía local con el que se va cruzando.
Pone en marcha la grabadora. Carraspea.

(Mike)
"Varón, caucásico... 25 años aproximadamente... clavado de pies y manos a la pared con grandes clavos... asfixiado por un bolsa de plástico de wall-mart que le cubre la cabeza... ufff... procedemos a retirar la bolsa. Vemos... oh, sus... sus ojos en blanco son... son el horror absoluto... sigamos a la siguiente habitación, por favor..."

(Helen)
"Mujer, caucásica, de unos 25 años... causa probable de la muerte: hacha atravesándole el cráneo. Tumbada en escorzo... Tenedores clavados en las piernas y en la espalda... posiblemente se desmayó antes de morir... o tal vez después"

(Reggie)
"Varón afroamericano, complexión atlética... unos 30 años de edad... caído desde el segundo piso o desde más arriba... tórax atravesado por el perchero. No parece un accidente porque sus uñas están llenas de sangre. Arañazos en la cara. ¿Tiene algo en la boca?... a ver... aaarggg... ¡es vómito!"

(Paul)
"Varón... afroamericano... de unos 25 años... o quizás más, es difícil saberlo... está amontonado en un círculo, troceado... descuartizado con una sierra eléctrica probablemente... Procedemos a recomponer el puzle del cadáver... ¿falta algo?... efectivamente, le falta el antebrazo y la mano derecha... hay litros de sangre en el suelo, recuérdame pasarle a Tommy de la oficina del fiscal la factura de mis zapatos nuevos"

(Brenda)
Ahora... esto... Dios Santo... sexo indefinido... edad indefinida... cadáver calcinado salvo por lo que parece ser... oh no... una mano que han colocado agarrada a su cuello... en... en la... disculpa Linda, tengo que salir a tomar el aire"

Sentado en el suelo, Aniceto hiperventila. No ve llegar a su compañera, que al verle quebrado reprime un abrazo maternal. En lugar de eso le da dos golpecitos en el hombro. Dice: "lo siento" en español fronterizo. "Estoy bien", responde Aniceto con su inglés cantarín. Cierra los ojos, echa la cabeza hacia atrás, cuenta hasta tres y toma impulso para levantarse. Siente que se marea, invitado a la presentación de la nueva colección primavera/verano en el infierno. El golpe ha sido bastante duro, pero le ha ayudado a librarse de todo asomo de displicencia y debilidad. Se siente obligado a resolver este crimen. Ve la misma responsabilidad en todas las personas con las que se cruza al salir del caserón, pero sabe que sólo Linda y él son realmente capaces de dar con la clave. Pero ¿y si no lo consiguen?. Identifica el miedo, un miedo terrible e irracional. No está seguro de si acaba de empezar a sentirlo o lleva en su aurícula derecha toda la vida.

¿Qué hacían esos chavales allí, en ese caserón abandonado? ¿Qué monstruo es capaz de una aberración como aquella?


* Si quieres quedarte en la casa a revisar los enseres personales de las víctimas, vota INSPECCIÓN
* Si quieres dejar a los policías rastreando y encerrarte con Linda en vuestro despacho a repasar los archivos de psicópatas, vota ARCHIVO
* Si quieres pedir la ayuda de un médium, vota OUIJA

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domingo, noviembre 03, 2013

Plan de ataque


¡Cómo voy a terminar mi libro si no tengo lista la presentación del mismo!. Ese pensamiento me vino a la mente de pronto mientras veía la estupenda presentación de la novela de Carlos Castán, "La mala luz", en la Sala Genius de Bendita Ruina.

Lo primero que necesitaré es que alguien venga a hablar de mi libro. Tiene que ser alguien conocido, dispuesto a mentir por mí. Necesito un cómplice en el delito. ¿A quién traigo? ¿Se lo pido a Molinos? Cuando me diga "oye, si tengo que hablar del libro antes quiero leerlo antes" tendré que ser drástico. "Esto no funciona así", le diré, "necesito que tengas fe".
Si el libro es introspectivo es normal que la presentación sea introspectiva. Pero si el libro es un dislate de humor soterrado y monos... necesito humor soterrado y monos. Ummm. Va a ser complicado.
De momento me estoy preparando un baile.

Lo normal, por lo que vi, es una mesa con el autor y los presentadores. Yo he pensado cambiar esa disposición clásica por una piscina portátil.
Lo típico es dar un vino español. Yo me lo estoy pensando. Aunque una guerra de albóndigas podría tener su punto.
Al que seguro que contrataré será al señor que el otro día se escañó bebiendo un gintonic. Eso siempre da caché.

Estoy bloqueado. Necesito ideas.