miércoles, marzo 03, 2010

Like a rolling cheese


Cuando los antiguos egipcios observaban a los escarabajos no es que se aburrieran (que también), es que conocían la relación cercana entre la naturaleza y las metáforas. En esa bola de excrementos que transporta el escarabajo a todas partes (alguien sugerirá: ¡la conciencia!) está el tentempié de media mañana, la cena rápido en cualquier sitio y todas las contraindicaciones de trabajar fuera de casa, lejos de la nevera. Allí, además, depositaban las huevas y de allí nacían los nuevos cachorrillos, empezando a dilapidar desde el primer instante el patrimonio de la familia. Era un ciclo de nacimiento y renacimiento que duraba eternamente, era, por tanto, un símbolo notorio de la vida después de la muerte.
Hubiera sido maravilloso que, en lugar de pirámides, hubieran construido grandes monumentos esféricos de estiércol. Sin embargo los extraterrestres, con buen criterio geométrico, les convencieron de que a los turistas les gustaría algo más recto, más compacto.

Deberíamos heredar de los egipcios esa mirada lúcida que busca descifrar los jeroglíficos de la existencia.
Los ingleses, que fueron los penultimos en conquistar Egipto (los últimos fueron los propios egipcios), desarrollaron esa afición por los isomorfismos y añadieron una nueva modalidad: los deportes.
Inventaron el fútbol, el rugby, el tenis, el golf y muchísimos más. Fue, no lo olvidemos, uno de los acontecimientos sociales del siglo XX, la expansión de los juegos recreativos al aire libre. Y su propósito era metafórico (la caza, la guerra...). A lo mejor se ve más claro si analizamos otros "deportes" que inventaron, un tanto más excéntricos.

Son ellos los que organizan cada año el campeonato mundial de comer ortigas, por ejemplo. Que es algo así como una imagen de nuestra civilizada vida laboral.
Ellos crearon también el Cheese Rolling, que se celebra anualmente en la colina de Cooper, en Gloucestershire.

Primero veis el vídeo y luego lo explico.



Tenemos una ladera con un desnivel de miedo. Lanzamos un queso y todo el mundo corre tras él, con el consiguiente recital de tropiezos, volteretas y surtido variado de hostias.
El primero que llega abajo se queda con el queso. ¿Sencillo? Sí, y complejo a la vez.

La cuesta es un símbolo cargado negativamente. Ir cuesta arriba refleja una penosa pugna. Ir cuesta abajo refleja la caída, la pérdida.
Sin embargo, como si fueramos egipcios, fijemonos un poco más, olvidémonos de los secundario (el escarabajo trasporta una pelota de mierda) y fijémonos en lo principal (prefigura su propio renacimiento, preocupándose de los nuevos "yo" que van a aparecer).

Cuando lanzan un queso, cuando tenemos una idea, un reto, un sueño, nos podemos quedar mirando o correr ladera abajo. En este último caso tardaremos poco en darnos cuenta de que no hay marcha atrás. Podemos estrellarnos, revolcarnos por el suelo, podemos correr de pie unos metros creyendo que lo tenemos dominado, pero antes o después caeremos y, lo que es mejor, nos levantaremos de nuevo.
Sé que un solo queso garantiza poca recompensa a todos los que se lanzan ladera abajo, pero a lo mejor la recompensa es esa: no poder parar de rodar, de intentarlo.
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8 comentarios:

Pitufa dijo...

me gusta la idea de tirarse detras de lo que uno quiere, en este caso el queso...mmmmm ... interesante...

HombreRevenido dijo...

Pitufa, tiene sus riesgos, pero qué sería la vida sin ellos.
Un buen casco, unas rodilleras, y a por el queso o lo que haga falta.

Nana Nicotina dijo...

Pa habernos matao.
Ya conocía la tradición ésta [tego entendido que más de uno salió bastante malparado], pero me ha gustado la ha enfocado Vd., profe. Es poético pensar en las metas de la vida como en un gran queso que rueda colina abajo.
No, en serio. Los ingleses están pirados.

karlos dijo...

Pero que jarta de reir por dios, como estamos para correr detras de un queso, siendo que despues no podremos comerlo por habernos dejado los piños en la bajada.

Lupus dijo...

Muy bueno. Sólo te ha faltado entrarle a Sísifo.
Karlos, ahí tienes otra metáfora de la vida: el queso sabe mejor si está curado junto con las heridas que nos hicimos para alcanzarlo.
Salud,

HombreRevenido dijo...

Nana Nicotina, también de lo poético se puede salir mal parado.
Pero un inglés cuando se empeña en abrirse la cabeza (sin metáforas) lo consigue.

Karlos, es una de las competiciones más tronchantes que existen. Sólo los japoneses podrían llevarlo al siguiente nivel.

Buena referencia, Lupus. claro que he pensado en Sísifo, símbolo de la penosa cuesta arriba y la desesperante cuesta abajo. Pero ya quedaba suficientemente largo el post como para añadir otro mito más.

¿Curarse al mismo tiempo que el queso que propició nuestras heridas? Uff, tremenda idea, pensaré en ello. Es una doble metáfora de lo más compleja.

Orleans dijo...

Siempre puedes escoger: tirarte detrás de algo...o tirarte a alguien....la vida son dos días.

Con respecto al momento cagarruta redondita de los escarabajos; decir que el ser humano pasa grandes momentos filosóficos dándole forma con sus dedos a algún bichito nasal que ha encontrado como quien no quiere la cosa. Tods los que moldean moquitos ponen cara de estar en otro mundo....

HombreRevenido dijo...

Orleans, menos mal que no amasamos una gran bola de moco para alimentarnos en el futuro. Si no sería un caos social.

Tirarse a alguien a veces hasta cuesta. Y sí, puede ser un cuesta. A veces empinada y a veces no.