viernes, septiembre 13, 2013

El talento de Mr. Brindley


Las Vegas, 1983

El Dr. Giles Brindley tiene fama de excéntrico. Por eso a los asistentes a su conferencia organizada por la Sociedad Urodinámica de Estados Unidos no les extraña demasiado que aparezca en el estrado vestido con un chándal azul.
El título de la conferencia "Terapia vasoactiva para la disfunción eréctil" presagia una explicación técnica y tediosa. Pero Brindley tiene otros planes para explicar su hipótesis de que inyectando fármacos vasoactivos en los cuerpos cavernosos del pene puede inducirse una erección.

Aún falta mucho para la irrupción de la Viagra y su afirmación suena a ciencia ficción. Por eso la explicación del doctor necesita cruzar esa frontera de la incredulidad. Y qué mejor idea que convertirse en conejillo de indias de su propia teoría. Nadie, explica a los presentes, puede considerar sexualmente estimulante dar una conferencia delante de 80 personas y, sin embargo, él se ha inyectado papaverina antes de venir y el resultado es evidente... aprieta el chándal holgado alrededor de sus genitales.
Allí se marca, indisimulable, una erección digna de ovación.

Pero no hay aplausos, sólo miradas de incredulidad. El Dr. Brindley interpreta que se ha quedado corto en su explicación. Se baja los pantalones. La concurrencia aguanta la respiración. Se baja los calzoncillos. Muestra orgulloso todo lo suyo.

El público, urólogos en su mayoría, curtidos en mil batallas, no aciertan a imaginarse el siguiente movimiento. Con los pantalones en los tobillos, el Dr. Brindley desciende del escenario y, sembrando el pánico en la primera fila, pide a los presentes que toquen y comprueben.

Los gritos de algunas acompañantes impresionables sacan al profesor de su arrebato científico y le devuelven al pudor perdido. Giles Brindley se sube los pantalones y regresa al estrado.
Su descubrimiento supuso un enorme avance en su especialidad (hasta la aparición de la Viagra en 1998). Pero ninguno de los presentes podrá olvidar su memorable presentación en sociedad.


Aquí leí esta historia absolutamente real: La conferencia médica más apoteósica de todos los tiempos.. Y que conste que ellos lo explican mucho mejor que yo.
No os la perdáis.

9 comentarios:

Susana Navarro dijo...

Ver para creer...

Nisi dijo...

Seguramente ganó uno de los premios Nobel de esos alternativos que se dan. O al menos se lo hubiera merecido. Me recuerda un poco a los que han ganado este año el de Arqueología: ciencia en su propio cuerpo.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/13/actualidad/1379072817_068043.html
Me pasaron un artículo una vez sobre la presión que ejercen los pingüinos al hacer popó, con gráficos explicativos y todo. Es la caña.

Lig *sous les étoiles* dijo...

Uy! Pobres asistentes, han de haber quedado aPenados :3

Peter dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Peter dijo...

Que gran país USA.

En España, un abuelo en chándal con priapismo no va más allá de los baños de una estación de autobuses

pazzos dijo...

Para que luego digan que aquellos médicos eran unos escépticos siempre dispuestos a meter el dedo en la llaga.
¿Está en Youtube la conferencia? Por puro interés científico lo pregunto.

Anónimo dijo...

Flipando es poco...porque nos lo cuentas tu,que si no... Lo del chándal muy fuerte.

Rita.

Anónimo dijo...

Flipando es poco...porque nos lo cuentas tu,que si no... Lo del chándal muy fuerte.

Rita.

HombreRevenido dijo...

Dina, yo no lo vi.
Y casi que me alegro.

Nisi, tremendísimos todos los IGNobels, pero el de arqueología es un monumento.

Lig *sous les étoiles*, sobre todo ese grupito de mujeres penesativas de la última fila.

Peter, por eso es la tierra de las oportunidades. Incluso de las malas.

Pazzos, a esos médicos les faltó vocación. Y a las señoras les sobró pudor.
Entonces no se estilaba grabar con el móvil. No hay testimonios gráficos.

Rita, el chándal es el símbolo máximo de los 80 y le da verosimilitud a la historia ¿verdad?