domingo, noviembre 19, 2017

Gracias (leídas)

Abrió el melón anoche Lady Alphonse en Twitter. Preguntaba qué leíamos de pequeños.
Me obligué a hacer memoria y he descubierto algunas cosas.


¿Por dónde empiezo? ¿Por la cartilla?
Ma me mi mo mu. Mi mamá me mima. Aliteración gloriosa, humming vibrante que nunca ha sido valorado como se merece.
Tengo flashes sueltos de la guardería o de mi mamá, en los que estoy aprendiendo a leer.
Lo más curioso del asunto es que no tengo ni un solo recuerdo de "no saber leer", es decir, de querer leer y no poder. Así que en mi memoria yo siempre he leído.
Primero leí cuentos con muchos dibujos y pocas palabras. Aunque, sin ninguna duda, mi lectura preferida de la época eran los carteles y rótulos de la calle.

Cuando los carteles empezaron a hacerse muy previsible me pasé a los tebeos. Zipi y Zape, Don Mickey y, por encima de todos, Mortadelo y Filemón.
Ojo que los libretes con patos, roedores y niños que se hacen amigos de inquietantes bomberos jubilados estaban muy bien, pero no me enganchaban.
Leyendo carteles descifraba el mundo. Con Mortadelo aprendí a leer por pura diversión. Pasé del tebeo de tapa blanda al Súper Humor, una recopilación de gran formato, casi un tomo de enciclopedia, cuyo título de ninguna manera era hiperbólico. Probé algo de Tintín y me empapé de todo (TODO) Asterix.


De vez en cuando leía un libro sin viñetas y me encantaba. Aunque tengo que reconocer que me enamoré de las letras dentro de un bocadillo, merendando otro bocadillo, mientras lloraba de risa retorcido en el suelo del cuarto de estar.

El peldaño más importante que subí fue el siguiente. Cada año pido el Premio Nobel de Literatura para Juan Muñoz Martín, creador de la serie de Fray Perico y su borrico, o la del Pirata Garrapata. No pido el Nobel o el Gran Collar de la Legión de Honor para René Goscinny a causa de su triste y temprana muerte en 1977. Los libros del Pequeño Nicolás también me mataban de risa.


¿Qué significa entonces la risa en la comunicación o en la conexión escritor-lector? Pregunto por preguntar, ya que no sé la respuesta. Con el paso de los años he experimentado miedo real leyendo un libro, he llorado lágrimas muy reales, me he intrigado, sorprendido, asombrado, he conseguido entender asuntos complejos, pero lo primero que hice fue reírme. Seguro que eso ha dejado huella.

Estamos hechos de historias, eso es lo principal. La risa sólo es un elemento, una forma de intimar, un erotismo antes del erotismo.
Ibáñez y similares, Goscinny y similares, Juan Muñoz Martín y similares, son la principal razón de que, por una extraña alquimia, yo a los 16 años estuviera leyendo a Dostoievski, a Borges, a Faulkner o a Joyce.
Y creo que también son responsables de que tantísimos años después siga siendo un apasionado del requiebro, del chiste emboscado, y hoy vuelva pasar la tarde en este blog-suelo-del.cuarto-de-estar al que hacía semanas que no venía.

6 comentarios:

Mrs. Nancy Botwin dijo...

Me gusta leerle en más de 140/280 caracteres y sin necesidad de tirar de hilos. Comparto con ud. algunos de esos libros de niñez. Recuerdo con especial cariño, amén del Pirata Garrapata y Fray Perico & cía, Caramelos de menta, Veva y muchos poemas de Gloria Fuertes.

Que es ud. un apasionado del requiebro, me consta; que entienda la risa como erostismo antes del erotismo, me encanta.

Chic dijo...

Y ese momento en el que con 'La historia interminable' descubres que los libros gordos también están llenos de humor y aventuras...

sonia dijo...

Mortadelo y Filemón of course;qué risas en la cama que me echaba...También leía muchísimos cuentos con dibujos grandes,una serie de clásicos para niños,los tres investigadores,los Hollister,...También recuerdo la cartilla,y el mismo recuerdo
de no recordar el no saber leer.
Bienvenido again.

HombreRevenido dijo...

Gracias, Mrs. Nancy Botwin, me he visto suelto aquí en el blog de caracteres infinitos.
Habrá que volver a darle caña.

Chic, qué gran sensación esa. Cuando uno aprende que el esfuerzo del libro gordo merece muchísimo la pena.

Sonia, qué gran poder se siente de pequeño al saber leer. Que nos dure. :)

Speedygirl dijo...

La risa también es la culpable de que yo me enganchara a la lectura. La risa y también los cutre-misterios de la saga de Los Cinco, he de decir jajaja
Fray perico es un clasicazo, pero ASTERIX mil veces mejor que Mortadelo!!

HombreRevenido dijo...

Cierto, Speedygirl, Asterix era mucho mejor que Mortadelo. Pero los mortadelos eran mucho más baratos y, en un primero momento, los Asterix sólo eran accesibles en la biblioteca (maravilloso lugar).
Los Cinco, los Hollister, etc. nunca fueron lo mío.