jueves, noviembre 27, 2008

Como un equilibrista unido va a la muerte


Alguno de sus muchos hermanos lo bautizó Garrincha, que es el nombre de un pajarito inútil y feo. Cuando empezó a jugar al futbol, los médicos le hicieron la cruz, diagnosticaron que nunca llegará a ser un deportista este anormal, este pobre resto del hambre y de la poliomelitis, burro y cojo, con un cerebro infantil, una columna vertebral hecha una S y las dos piernas torcidas para el mismo lado.

Nunca hubo un puntero derecho como él. En el Mundial del 58 fue el mejor en su puesto. En el Mundial del 62, el mejor jugador del campeonato. Pero a lo largo de sus años en las canchas, Garrincha fue más: él fue el hombre que dio más alegria en toda la historia del fútbol.

Cuando él estaba allí, el campo de juego era un picadero de circo, la pelota, un bicho amaestrado, el partido, una invitación a la fiesta. Garrincha no se dejaba sacar la pelota, niño defendiendo su mascota, y la pelota y él cometían diabluras que mataban de risa a la gente; él saltaba sobre ella, ella brincaba sobre él, ella se escondía, él se escapaba, ella lo corría. Garrincha ejercía sus picardías de malandra a la orilla de la cancha, sobre el borde derecho, lejos del centro; criado en los suburbios, en los suburbios jugaba. Jugaba para un club llamado Botafogo, que significa prendefuego, y ése era él; el botafogo que encendía los estadios, loco por el aguardiente y por todo lo ardiente, el que huía de las concentraciones, escapándose por la ventana, porque desde los lejanos andurriales lo llamaba alguna pelota que pedía ser jugada, alguna música que exigía ser bailada, alguna mujer que quería ser besada.

¿Un ganador? Un perdedor con buena suerte. Y la buena suerte no dura. Bien dicen en Brasil que si la mierda tuviera valor, los pobres nacerían sin culo.
Garrincha murió de su muerte: pobre, borracho y solo.


Extracto de "El fútbol a sol y sombra " de Eduardo Galeano.

7 comentarios:

Alberto Colombo dijo...

He visto videos de Garrincha y digo que fue un puntero derecho sin igual, tenia una gambeta increible....la repetia hasta el hartazgo pero nadie podia quitarle el balon.

Infelizmente ( como dicen en Brasil ) murio solo, borracho y en la peor de las pobrezas

Leon dijo...

Maravilloso Garrincha y Galeano. Hay millones de anécdotas sobre o anjo das pernas tortas y una canción del uruguayo Zitarrosa tremenda, en la que dice lo que pones de "como un equilibrista unido va a la muerte".

Joer acabo de llegar de Riazor y me he emocionado con el homenaje a Makaay. Cuando el negocio del futbol consigue asquearme, uno se acuerda de Garrincha o vive momentos como el de hoy y se reconcilia con el futbol.

HombreRevenido dijo...

Alberto, será para siempre una leyenda. Su final fue muy triste, a la altura del mito.

León, a mí me encanta esa anécdota en la que antes de un partido de sus selección, en el mundial de Chile, se acerca al entrenador y le pregunta: "¿Hoy es la final?... con razón ha venido tanta gente".
El fútbol es mágico, tiene estas cosas que sobrepasan el negocio (igual que sucede con la música, el cine...), como decía Valdano, "es una excusa para ser felices".

Mameluco dijo...

A mi que no me gusta el fútbol (aunque siempre digo que me gustaría que me gustase -cuantas veces he dicho gustar-) no me pierdo nunca los documentales de los Mundiales antiguos. Tienen un sabor diferente, no sé. Una épica, unos muertos de hambre convertidos en dioses, la pinta de la gente, un público con sombrero.
Hoy todo parece plastificado y agarrulado.
Pero no sé, yo no entiendo.

Me ha encantado eso de que si la mierda valiese algo, los pobres nacerían sin culo. Real than life.

HombreRevenido dijo...

El fútbol en televisión ha añadido alicientes y ha restado naturalidad, Mameluco, en eso te doy la razón.

El dicho del culo es real y una metáfora de la brecha entre los mundos. Pero ojo, que a veces ser pobre es una cuestión de actitud.

Orleans dijo...

Los jugadores más geniales,curiosamente, siempre han sido los más maltratados por la vida y sus circunstancias,es por ello que han tirado de creatividad en un terreno de juego,y de vulgaridad,fuera de él.Hay cosas que no se pueden evitar:ni regatear un dribling,ni hacerle ascos a los guiños de las putas.Así de cruel y real.Viva el fútbol.

HombreRevenido dijo...

Bueno, Orleans, tienes razón en lo de los genios. Los grandes más grandes son los que menos profesionales parecen. Lo ángeles caídos, como Garrincha, nacieron para hacer feliz a la gente. Ese destino lo querríamos todos, aunque tenga su anvés de perdición final.