martes, enero 22, 2013

Hacerse la sueca



El macho patrio siempre ha observado a la mujer sueca como a un misterio insondable. Pero lo que viene ahora excede el habitual sudoku de gélida sensualidad y el idioma escandinavo (escaldi-nabo para el que se ha quedado con las ganas, y no miro a nadie...)

La semana pasada, esta noticia me atizó en el morro con un periódico enrollado:
Una mujer de la limpieza secuestra y estrella un tren de cercanías en Estocolmo.

Tócate los pies. De madrugada, la sueca salvaje decidió llevarse el tren y, dando rienda suelta a la improvisación, no disminuyó la velocidad al acabarse las vías, empotrándose en un edificio de viviendas donde dormían tres familias. Imaginaos el susto.


“Todo apunta a que fue una cuestión de auténtica mala suerte en la que varias circunstancias casuales y desafortunadas hicieron que la mujer pusiera en marcha el tren mientras limpiaba” declaró tres días después Paer Andersson, de la Fiscalía.


¿Estamos seguros de que fue así?
Pensemos un rato.

Ya.
Parad, que luego os mareáis.

Vale, aceptemos por un momento la última teoría. La sueca no tuvo un arrebato diabólico que le llevó a tomar prestado el tren como el cuatrero de un western. Simplemente se puso a limpiar despreocupada y le dio a la palanca o al botón que no era. ¿Dónde está la diferencia moral?.

Una vez que la catástrofe es inevitable...
¿No es peor pensar que las cosas han sucedido por azar o desidia?
¿No es más épico imaginar a la limpiadora que se harta y no puede reprimir un directo a la mandíbula de esa vieja burguesa que es la cordura y el orden?

Habla Zaratustra: "Mis semejantes son todos aquellos que a sí mismos se dan su voluntad y que se despojan de toda resignación".

Creo que es mejor pensar que nuestro destino, nuestro fracaso, nuestra crisis, nuestro parlamento, nuestro "no me quiere", nuestro "no me llama", está provocado por nuestra noble demencia, es la consecuencia de una acción kamikaze de nuestra voluntad sembrando el pánico en la realidad.

Si nuestro destino, nuestro fracaso, nuestra crisis, nuestro parlamento, nuestro "no me quiere", nuestro "no me llama", es culpa de "varias circunstancias casuales y desafortunadas", como diría un funcionario sueco con gafas... estamos dilapidando vergonzosamente la última tragedia que nos queda.

7 comentarios:

Peter dijo...

Yo desmitifique a las suecas tras un año trabajando con suecos y mis visitas a la misma Suecia. Para mi que las de Landa eran danesas.

Hay una lucha en Europa por tener la señora que haga la cosa más estúpida, es el festival de Euroestupision. La belga se fue hasta zagreb con su GPS, la sueca apretó el botón isjjjvien del tren y lo estampo contra una casa y todo por contrarrestar a la española restauradora de cuadros

Hermano E dijo...

Siento tener que dar mi punto de vista ingenieril, y desmentir la versión de que todo fue "sin querer":

Los trenes llevan los que se llama "pedal de hombre muerto", que es un pedal o una maneta que tiene que estar continuamente presionado para que el tren ande. Si se deja de apretar el tren se para automaticamente.

Aquello noerayo dijo...

Permíteme que discrepe solo un poquito ya que pienso que el universo juega con nosotros al billar de carambola.

La Maripili dijo...

No me extraña lo de esta sueca. Yo, sin querer, le di a un boton y la lie parda en chernobil ¿se que me faltan acentos, pero mi teclado se ha vuelto loco?

Anónimo dijo...

¿Sabes cuando estás limpiando algo y te das cuenta de que está para tirar?

Verillo dijo...

Ves!!! si es que es sabido de toda la vida que las suecas no son de fiar!!!
xD

HombreRevenido dijo...


Peter, tendremos muy en cuenta tu testimonio. Que fabriquen las suecas buenas en Dinamarca es un signo más de los tiempos y la deslocalización.
Muy bueno lo de la competición de señoras, pero creo que en el momento en que participe la rusa se nos acaba la intriga (además, las señoras de la antigua URSS siempre se votan entre ellas).

Hermano E, imagino que una de esas circunstancias casuales varias habrá tenido que ver.
De momento, está en nuestra mano creernos la teoría que nos parezca más verosímil. Eso sí, la oficial suena rara.

Aquello noerayo, discrepar está muy bien. Y yo entiendo lo que dices. Pero ya que todo es azaroso, es un gustazo poder hacer algo por propia voluntad (aunque sea un disparate).

Maripili, lo importante de todo esto es saber asumir la responsabilidad de los errores. Tú diste la cara en Chernobil y hoy en día todo el mundo busca excusas.

Anónimo/a, a lo mejor fue eso, jeje.
El exceso de celo de la señora le llevó a desguazarlo ella misma.

Verillo, son mujeres enigmáticas, a veces de color carne, a veces de color rojo... no sé, yo tampoco les pillo el punto.