viernes, diciembre 13, 2013

A sangre


"Cuando canto a gusto la boca me sabe a sangre"

La frase es un monumento. Es una de las mejores frases de la historia sobre el cante.
La firma Tía Anica la Piriñaca, una peculiar cantaora de otra época, seguramente más pura y menos artificial que la actual.

Esta tarde he pensado en el blues, luego en su primo hermano el flamenco. De ahí, como es natural, he pensado en el maestro Tomate y en Camarón, grabando la Leyenda del Tiempo, todavía sin tiempo y sin leyenda. Y de ahí mi mente ha vuelto a dar un bandazo y me he puesto a pensar en el flamenco, pero no en la música sino en el animal. Me he acordado de la bandada de flamencos rosas que levantaba el vuelo en la intro de "Miami Vice". Y luego he pensado (poco rato) en Don Johnson haciendo de Sonny Crockett en dicha serie. Inevitablemente me he puesto a pensar en el croquet, ese juego loco de aros y mazo que descubrí en Alicia en el País de las Maravillas. Mi mente, ante la encrucijada, podría haberse desviado por el universo genial de Lewis Carroll, recordando ese capítulo en el que Alicia trata de jugar al croquet usando a un flamenco (animal) como mazo. Pero es inevitable, cuando pienso en croquet termino pensando en croquetas. Cuando dudo si pedir una ración en un establecimiento cualquiera siempre planteo dos preguntas relacionadas (a modo de referéndum): 1) ¿Las croquetas son caseras? y 2) En caso de respuesta afirmativa ¿de qué son?. Aunque en el fondo todas las croquetas son buenas. Allí, he pensado, no se establece una militancia virulenta como entre los partidarios de la tortilla de patatas con cebolla y sin cebolla. Dos mundos irreconciliables, donde curiosamente ambas facciones se consideran a sí mismos puristas, garantes del arquetipo. ¿Cómo es la tortilla que habita el mundo de las ideas? Me imagino a Platón planteando la cuestión. Menudo bofetón tenía Platón ¿o no es verdad?. Y siempre que pienso en Platón me acuerdo de Sócrates, el futbolista brasileño, que medía 1,90 y calzaba un 37. Un futbolista que estudió medicina. Casos poco habituales, como se comprenderá. Otro que me ha venido a la mente es Hugo Sánchez, que estudió odontología. Y allí, pensando en dentistas, en extracciones de muelas y todas esas cosas gore de viernes 13 he relacionado todo: el blues, el flamenco, Camarón, las croquetas caseras, los puristas, el mundo de las ideas y el sabor acre y salvaje de la sangre en la boca.

Mi cabeza funciona así. Defectuosa pero entretenida.

Escuchad a Tía Anica la Piriñaca. ¿Qué os cuesta?



(Copio y pego)
Ana Blanco Soto. Jerez de la Frontera (Cádiz), 1899 - 1987. Cuando se casó dejó de cantar por deseo de su marido, y sólo después de enviudar y criar a sus hijos desarrolló una cierta carrera profesional, a partir de la grabación de un primer disco ya sexagenaria. Excepcional por siguiriyas, soleares, martinetes y bulerías. Su voz tenía un desgarro y una jondura sentidos, auténticos, que en las siguiriyas alcanzó su más hermosa expresión; era el cante que a veces la hacía llorar, "me tengo que asujetá porque me se caen las lágrimas, de lo que me entra en el corazón".

5 comentarios:

Aquello noerayo dijo...

Nunca son caseras y siempre de jamón

HombreRevenido dijo...

Aquello noerayo, las croquetas de jamón eran muy buenas en los dos primeros discos.
Ahora se han vuelto demasiado comerciales.

Nisi dijo...

¿Tú no serás acuario? O por lo menos ascendente acuario, porque tienes una linea de pensamiento acuariano total.

aras dijo...

Jajajaja... Nisi me ha quitado de la cabeza lo que yo pensaba, y lo ha plasmado en comentario. Debe ser cosa del ADN fraternal.
Lo dice porque, supongo, le recuerda a mí y a otr@s acuarian@s con líneas de pensamiento interminables... Pensamientos concatenados.

HombreRevenido dijo...

Nisi, no soy acuario. Lo del ascendente no lo sé ¿dónde se mira? ¿en el pasaporte?
De todos modos algo de eso hay, porque cuando miro un acuario me relajo y no paro de pensar.

Aras, lo mejor de los pensamientos concatenados es ese momento en el que te das cuenta de lo que estás pensando y te preguntas: ¿cómo demonios he llegado hasta aquí?
Por eso he implantado un sistema mental de trazabilidad, para no perder nunca el hilo.