martes, abril 15, 2014

Lectura comprensiva

La lectura comprensiva es muy jodida. Sólo hay que ver el mal rato que pasó por aquí nuestro/a troll de ayer. Porque a veces hay algo mucho más duro que no entender lo que se lee, y es entenderlo.
Para un troll entrañable que alcanza nuestra orilla... va y lo entiende todo. Normal que se fuera dando patadas a las papeleras.


Esto me da pie a escribir sobre un tema del que llevaba tiempo (un rato) queriendo hablar: La sensación de leer un libro y no enterarse de nada. Y no me refiero a esos días en los que quieres leer y tu cabeza se va de procesión y te das cuenta de que lees automáticamente, sin procesar de forma coral ninguno de esos signos retorcidos.

Dejadme que os cuente una historia. Sicilia, 1917. En la vida de un joven y hermoso campesino coinciden dos acontecimientos. El primero aciago, fui al oculista y me pusieron una gotas que me dilataron las pupilas. El segundo guay, llegó un libro ilustrado pedido al Círculo de lectores.
Por más que lo hojeaba, aquel tocho de 12 páginas no tenía ningún sentido. Traté de interpretar sus formas borrosas con poca gracia. Donde un viejo bombero y su viejo coche de bomberos quedaban relegados al ostracismo hasta un sorprendente final, redentor y heróico, yo veía un caleidoscopio ocre. Entretenido, pero sin trasfondo. Fueron horas de vértigo existencial.

Seguimos adelante. Llegó el colegio y nos propusieron una selección de lecturas del Barco de Vapor.
* "Pedro y el dragón", lo pillé.
* "Sécame los platos", bastante sencillo, hasta yo lo entendí.
* "De cómo venció Tom al Capitán Baladrón", comprendido sin problemas. Muy divertidos los dibujos, por cierto.

Luego vinieron otros más complejos que recuerdo leer bastante abrumado, como en una nebulosa. Y tal vez por eso no puedo recordar sus títulos. Esos libros eran un desafío. Eran como chocar contra un muro. Por suerte todavía no era idiota, simplemente era un niño.

Con 18 intenté leer dos veces "El ruido y la furia" de Faulkner. Fracasé en ambos intentos. Está claro que era demasiado lerdo y no lo pillaba.
Podría haber actuado como reconozco haberlo hecho al enfrentarme a un texto que está por encima de mi nivel: rellenando los huecos y siguiendo adelante como si nada; esperando que se vaya bosquejando la idea global en el horizonte. Igual que ocurre cuando te da pereza mirar lo que significa alguna palabra y lo fías todo al contexto (a cuántos peligrosos equívocos habremos estado expuestos).

Y eso que yo de joven era de los de mirar el diccionario siempre. Así aprendí un montón de palabras nuevas; la mitad de ellas en el "Ulises" de Joyce. Aprendí el verbo "procrastinar" muchísimo antes de que se pusiera de moda. Y aprendí, por ejemplo, el adjetivo "crisoelefantino" (Diosito, por favor, haz que se ponga de moda también).

De todas formas, no entender lo que se lee puede llevarnos hacia sinuosos caminos creativos. Pero siempre es mejor entenderlo, claro. Aunque sólo sea por deferencia al escritor.
Tal vez estemos perdiendo nuestra capacidad de concentración. Pronto lo leeremos todo en diagonal, nos crearemos nuestros propios tuits y titulares mentales,y la literatura será un caos bíblico y el cielo caerá sobre nuestras cabezas.

Pero tampoco me me hagáis mucho caso. No soy un buen modelo de estudio. Como diría Sophia Petrillo, tengo 37 años, soy viejo como el infierno, mis huesos son frágiles, mis músculos están atrofiados y mi cabeza no obedece.
O como decía Monterroso: "Comprender es perdonar. Como no comprendo tu libro, no te lo perdono".

8 comentarios:

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Yo se lo que es paráclito.

molinos dijo...

Yo sé lo que es crisoelefantino y sé porqué has escrito esta entrada....XDD, vamos, se quien te la ha inspirado con su lectura en diagonal y poco comprensiva de tus posts.

Palabra clave: koala.

Corto y cambio.

Nisi dijo...

Que hayas leído Ulises me ha dejado k.o. Yo no es que no me atreva a leerlo, no me atrevo ni a acercarme.
Creo que la falta de comprensión lectora es un problema muy grave, en tu troll hasta hacía un poco de gracia, pero a mí me ponen de los nervios los que no son capaces de comprender un sencillo correo electrónico. Y no sólo eso: he descubierto que si envías un adjunto, nadie se lee el texto que lo acompaña. Da miedito. Y con los blogs debe pasar algo parecido: si pones un par de fotos, la gente igual no lee nada más. Habría que hacer la prueba: poner fotos totalmente inconexas con el texto que las rodea, a ver qué dice la gente...

NáN dijo...

Jo, hasta el título me parece incomprensible. A mí lo de lectura comprensiva es esa que te pasas todo el rato siendo comprensivo con el autor. Pobre chico, piensas, con las buenas intenciones que tiene.

Aquello noerayo dijo...

Uff, el demian, todo dios dando el coñazo para que lo leyera y luego no entendí nada.claro que el que me pasaron era de los baratos y parecía que lo había traducido un tailandés en descomposición al probar el kubak con gambas.

HombreRevenido dijo...

Gonzalo, tú sabes latín.

Molinos, yo tengo que defender a los monos por corporativismo. Es lógico. Pero entiendo la decepción de los amantes de los koalas. Normalmente sólo ponemos atención al leer lo que creemos que nos va a gustar. No culpo a nuestro efímero troll.

Nisi, aún diré más, lo he leído dos veces. La segunda lo entendí y lo disfruté mucho más. Tiene fases complicadas pero, en general, es un libre francamente divertido.
La lectura comprensiva de correos, tuits, estados de facebook, SMS, wasaps y demás da para un libro (que nadie entendería después, claro).

NáN, esa es la complicidad que busco. Me entrego al 100% y espero comprensión por parte de la audiencia. Pero no comprensión de comprimir. Tampoco hay que pasarse. Con un abrazo leve me basta.

Aquello noerayo, a veces las traducciones no ayudan. Cierto. Pero yo cada vez que intento leer en inglés me cuesta mucho y me termino viniendo abajo. Así que tendré que seguir confiando en los traductores.

NáN dijo...

Venga Simio Excelente, que debes ser un hombretón. Un abrazo fuerte.

No importa que no lo hayas leído, Nisi, porque lo han leído por ti todos los escritores, humoristas y creativos de publicidad, así que lo has leído a cucharaditas. Es uno de los libros más divertidos del siglo pasado, pero... sin la perspectiva adecuada, puede ser poco comprensible.

HombreRevenido dijo...

NáN, ¡ahora mucho mejor!