domingo, diciembre 09, 2007

¿Por qué dices gol cuando entra?

Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol.

La frase es de Eduardo Sacheri, un cuentista (sí, como lo oyen), uno que escribe cuentos y, qué se yo, entre tanto vive. Son cuentos de fútbol, como no.

El propio Benedetti tampoco escapó de la tentación. Para el recuerdo su:
- Tengo sueños, ¿sabés?
- Todos tenemos sueños
- Sí, pero los míos son sueños de fútbol.
(extracto de "El césped")

Yo también tengo sueños de fútbol, en esos sueños a veces observo y otras juego. Son sueños extremadamente felices, quizás el último reducto de infancia que espero defender hasta la muerte.
Escribe Nick Hornby en "Fever pitch":
Me enamoré del fútbol tal como después me iba a enamorar de las mujeres, de repente, sin explicaciones, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar para nada en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traería consigo.

Me hizo ilusión que desde el blog argentino Los cuentos de la pelota se interesaran por mi relato "El testigo". Me hizo gracia que creyeran que era argentino de pura cepa. Me gustan esas palmadas en la espalda que uno no se espera, transoceánicas o cercanas. O simplemente me gusta lo imprevisible.
Va a ser eso.
.

12 comentarios:

Orleans dijo...

Yo también tengo sueños futboleros.Desde que ví la peli Quiero ser como Beckham me siento más liberada.Sueño que chuto una falta al borde del final de partido y nos llevamos los 3 puntos.Menudo placer!Preferiría decir col que gol,pero es lo que hay.

HombreRevenido dijo...

Imagínate esa misma falta en una final, la del Mundial o la de la copa del barrio (da lo mismo), Orleans. Maravilloso.

engarde dijo...

Enhorabuena por la publicación de tu relato. No lo lei en su momento, pero lo he hecho ahora y me ha encantado, tiene hasta su punto de misterio.
El futbol y el deporte tienen categoría de sueños y leyenda.

meri dijo...

a mi la verdad es que no me gusta nada ni el futbol ni los futbolistas...

bravisimo por lo de tu relato... me gustó!

monito tu puedes ser argentino, kazajo o lo que te de la gana de pura cepa... porque eres arte a nivel mundial!

müa!

burbu dijo...

El relato es muy bueno, que menos que una palmadita en el espalda! Por ese y por todos los demás. Plas, plas, plas.

HombreRevenido dijo...

Gracias Engarde. Coincido con lo que dices del deporte. Y también con lo que dices del relato, jeje.

Meri, la Academia de chimpancés es universal, claro que sí. El próximo día escribo en ruso y ya verás qué risa.

Burbu, a los monos nos gusta que nos rasquen, más que las palmaditas, pero de vez en cuanto, oye, no van mal (sobre todo cuando te atragantas).
Respondo a tu aplauso de marquesa en la ópera con reverencia de tenor obeso.

Alberto Colombo dijo...

TRE MEN DO ! FAN TAS TI CO !!

Genial Mono. Es un placer poder leerte. Ese cuento de la final del Mundial 78 es sutil y profundo. Como espectador de aquella gran final te agradezco ese cuento.

Sos un escritor enorme.

Gracias por deleitarme con tu blog

HombreRevenido dijo...

Gracias, Alberto. Eres la primera persona que conozco que me dice que vio ese partido. Seguro que sufriste y gozaste.
Con ese material es fácil escribir un cuento.

Alberto Colombo dijo...

Pasa amigo mono que yo ya acuso 45 años y para esa final tenia 16...je

El tiro en el palo de Robby Resembrick ( que convirtio en ese Mundial el gol 1000 en la historia de los Mundiales ) paralizo a la Argentina entera.

Ademas tengo el placer de conocer personalmente y ser amigo del Gran Pato Fillol que luego aajaria aqui en el Aleti

HombreRevenido dijo...

Grande, Fillol, lo tenía en los cromos, Alberto.
Bueno, me alegro de que hayas dado tu bendición al relato. Tú también estabas allí.

mediocentro retirado dijo...

No podía faltar a comentar este post; después de todo: ¿quién te dejó "Cuentos de fútbol"?

Un abrazo de gol.

HombreRevenido dijo...

Mediocentro retirado, ese libro fue una inspiración. Y tú el primero y único que comentaste ese cuento.
Cómo triangulamos...