miércoles, mayo 27, 2009

A bocados (a entendernos)


Ahora que se habla de construcción europea, de crisol de pueblos y todas esas lindezas, me gustaría destacar el sexo oral como idioma vivo, como lengua (ejem) que une a los pueblos, en su cálida caricia juguetona.

No soy pionero al proponerlo como herramienta de concordia. Los bonobos (esos parientes lujuriosos que toda especie tiene) ya lo usan desde siempre, inspirando a biólogos, en vez de a diplomáticos. A los bonobos no les va mal del todo, viven en paz y armonía. La ONU, con el método tradicional, ya sabéis, una catástrofe.
El mensaje, por tanto, no quiere ser grandilocuente. Simplemente queremos constatar esa minucia de que el sexo oral es una causa suficiente de superioridad cultural.

A lo mejor algún cristiano se enfada (no deberían), pero la comunión, el sacrificio, la entrega, son caracteres presentes en el plan de Dios, en el amor y en su compañero revoltoso de clase, el sexo oral.
Tomad y comed todos de él...
También puede ser protocolario, como aquella emperatriz china.
O dialéctico.
O recreativo.

En Egipto, el hálito de Isis sobre el sexo de Osiris, consiguió revivirle (nada más y nada menos). Tomad nota, el sexo oral es saludable. Quizás por eso los egipcios (esa civilización superior que inventó la cerveza y los contratos por obra) lo convirtieron en una ciencia. La gran Cleopatra, dicen, era una excelente felatriz. Cuenta la leyenda que se comió más de 1000 pollas (en su vida, no en una tarde), y allí estaba, digna como una emperatriz, como tiene que ser.

El caso Clinton - Lewinsky fue diferente. Seguramente porque a veces los machos de la especie lo acabamos convirtiendo todo en una parodia.
El poder, en contra de lo que se piensa (como bien sabían en Egipto) lo ejerce el que da sexo oral, no el que lo recibe. Es una doble felicidad moral.
Políticamente, lo correcto sería un sistema de turnos, como en los concursos de la tele, como en el mus, o como la alternacia de gobierno en tiempos de Sagasta y Cánovas del Castillo.

Porque lo importante es que seamos felices, cada uno a su manera, tratando de no perdernos el espectáculo del placer, ese generador absoluto de belleza.

Espero haberlo transmitido adecuadamente en mi discurso, embadurnado de saliva verbal, ejecutado con tacto, con mimo, con ritmo, desafiante, inocentemente obsceno y haberos dejado un buen sabor de boca.
De eso se trata a fin de cuentas.
.

10 comentarios:

Abuelo dijo...

De eso se trata profe, de eso. De hacerlo como te gustaría que te lo hicieran, incluso en el sexo oral.

HombreRevenido dijo...

¿Puede haber algo más cristiano que eso, Abuelo?

Pues ni por esas, oye.

Ra dijo...

Bis.

Y amén.

HombreRevenido dijo...

Puedes ir en paz, Ra.

la maru dijo...

Qué grande que eres! Proponer sexo oral como solución a diversos conflictos socio-políticos, es muy grande.

HombreRevenido dijo...

No hay otra opción, Maru. Hay que hacer un ejercicio de responsabilidad (como dicen ahora los modernos) y empezar a dar ejemplo.

Raza Becaria dijo...

Jajaja, interesante post. Es verdad lo que dices de los machos d ela especie, la doble moral. Por un lado es maravilloso que una tía te haga sexo oral, pero por otra es un insulto para ellas ser acusadas de chupapollas.

Yo he escuchado decir de famosas que antes no lo eran: "ésa se lo traga", en plan despectivo-lo-peor. Se sataniza el sexo, pero luego todos queremos lo mejor en nuestra cama. Nos reímos del sexo anal, pero luego todos los tíos quieren probarlo.

Nos reímos de lo que hacen cosas de
putas, pero luego le ponemos los cuernos a nuestras novias que no hacen cosas de putas para pagarnos una puta que nos haga lo que nos apetece de verdad.

Hay cosas muy ridículas.

PD: Hombrereve, atiende a la hora del mensaje: 7.47 a.m!

HombreRevenido dijo...

Así me gusta, Ana, madrugadora (o trasnochadora) y a pesar de ello reflexiva.

Estoy bastante de acuerdo en lo que dices. Se habla con mucha ligereza (un tanto estúpida) del sexo, midiendo mucho la trascendencia social de las palabras. Vamos, lo puto peor, porque el sexo es un acto de libertad, precisamente es uno de esos pocos espacios mágicos de la vida en los que las etiquetas sobran.
Decía Maeterlink que más interesante que lo que la gente decía era lo que no decía, que eso era lo que de verdad era interesante conocer. Por eso a veces es tan vulgar lo que se habla de sexo, y tan diferente la esencia, la realidad de ese sexo que se denosta, o se sataniza como bien decías.

Orleans dijo...

MMMMMMMM,qué rico el sexo oral.y después de lamer y lamer;chupar y chupar,nada como comerse un buen heladito,para evitar posibles lesiones musculares.Uf!!!

HombreRevenido dijo...

Orleans, me lo apunto.
La relajación muscular por encima de todo.