martes, marzo 18, 2008

Los martes: CINECLUB - 77 - La Pasión de Cristo


The Passion of the Christ - 2004 - Director: Mel Gibson

Reparto:
· James Caviezel (Jesucristo)
· Maia Morgenstern (María)
· Monica Bellucci (María Magdalena)
· Rosalinda Celentano

Guión: Mel Gibson y Benedict Fitzgerald
Música: John Debney
Fotografía: Caleb Deschanel

Hay una escena inolvidable, al comienzo del castigo: la de los latigazos. No he podido volver a verla y sin embargo la recuerdo vivamente. Es una catarsis de horror que no puedo comparar con otra película. La oscuridad silenciosa del cine se quedó sin respiración, con un deje imprevisto de piedad, extraída a golpes como una confesión. Al encenderse las luces vi a gente llorando, a gente exhausta, derrumbada. Si alguien cree de verdad en los hechos no puede esperarse otra reacción. Tiene algo de truco de cámara y algo de ecuménico. Quizás los católicos del mundo no hayan vivido una experiencia espiritual compartida más intensa que esta.

Vaya por delante que a mí me gustó más el libro.

La película recorre con toda crudeza las últimas 12 horas de Jesús. Zigzaguea entre los evangelios, las licencias poéticas (recuérdese al demonio andrógino) y el tenebrismo barroco de las imágenes. Incurre en los típicos devaneos históricos (¿Pilatos complaciente con el sanedrín? ¡ja!). Hubo quien la tachó de antisemita, lo cual no deja de ser una estupidez, recordemos que el propio Jesús era judío.
Una leyenda urbana atribuye a Karol Wojtila (Oh, Karol...) la frase "es como fue", como un refrendo que huele a marketing a la legua. Dicen otros que Juan Pablo II pidió ver más pelis de Mel Gibson. Le bajaron del emule las de "Arma letal" y "Mad Max", y ya no levantó cabeza.

Rodada en arameo y latín, estuvo a punto de editarse sin subtítulos. La pretendida verosimilitud nos introduce así en un mundo hostil y bello. El arameo, señores, no sólo sirve para jurar. Todos los hombres son esclavos, dice María (omnipresente en el drama, la segunda línea del puro dolor). Incluso el Dios que se entrega a sí mismo en el Gólgota para la salvación del mundo sigue un guión inflexible (Caviezel y sus llagas purulentas hacen un gran trabajo).

Teológicamente sólo puedo hablar de lo superficial: la película incide en el paralelismo de la Eucaristía y el sacrificio. Y aún diría más, el sufrimiento de Jesús es el amplificador del de todas las personas indefensas que sufren a nuestro alrededor (sí, a nuestro alrededor, en el planeta, en el barrio). Dios es indiferente al sufrimiento. Nosotros, que lo creamos a nuestra imagen y semejanza, también.

La película roza lo morboso, lo sádico, lo efectista, no se la recomendaría a nadie. Pero el Cristo roto (esa antítesis eclesial, le pese a quien le pese) grita mientras le clavan en la cruz: ¡Perdónales!, es el momento clave de la historia, ¡no saben lo que hacen!. Y esa es la gran verdad, la que el catolicismo siempre escondió en su propio provecho, el tercer secreto de Fátima, que Dios (exista o no, eso es irrelevante), en el día de la gran catástrofe, nos acogerá a todos en su eterna misericordia, porque somos homínidos, y no puede haber nada peor.
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9 comentarios:

Anónimo dijo...

Al señor Gibson le gustan este tipo de personajes. Braveheart es más de lo mismo. Un "echao" p´a lante.

De la banda sonora, merece la pena escuchar "Mary goes to Jesus".

Es una lección de cine a la antigua usanza, (esos primeros planos, la fotografía), pero La última tentación también está muy bien...

HombreRevenido dijo...

Lo que no se puede negar es el compromiso de Mel Gibson con la historia que cuenta, Anónimo/a.

Completamente de acuerdo con lo de "La última tentación...".
Y el cine a la antigua usanza tenía eso, que el trabajo estaba bien dirigido, a contar la historia y a no dejar indiferente a nadie.

maria dijo...

La verdad es que si que tiene un regustillo a old school cinematográficamente hablando...

la verdad es que es dura, pero no más de lo que hoy es la vida para muchas personas en todos los sentidos, lo malo es que no caes cuando ves los latigazos.

y maria... no sé que puedo decir de ella, junto con maria magdalena fueron para mi los elementos más emocionantes (literalmente) de la peli, sobretodo cuando está jesús caminando hacia el calvario y ve a maria a través de una arcada y no sé como pero los ojos de esa mujer traspasan el dolor a la pantalla.


ya no quiero marear más que soy muy pesadilla a veces


un monton de montones de besos monico mio!

Jasmonato dijo...

Exactamente, cuál de los libros te gustó más?

Guillermo dijo...

Joder, mico, cada día escribes mejor. No he visto la peli y después de leerte han aumentado mis deseos de verla y de no verla.
¿Ya te he dicho que me gusta tu blog? (sí, soy un alumno tonto y pelota)

Alberto Colombo dijo...

Es una gran pelicula...a veces roza innecesariamente lo escabroso pero tiene una estetica formiadable.

De todas manera en estas epocas de Seamana Santa como no recordar esos Sabados Santos viendo año a añ una y otra vez Quo Vadis ....

HombreRevenido dijo...

Las mujeres son claves en la narración, no hay duda Meri. Tienen un papel privilegiado y las únicas que muestran su devoción por la sangre de Jesús.

Jasmonato, yo los tengo todos en uno, así encuadernao en pequeño. Así que para mí son el mismo. Pero a mí me gusta cuando sale el jipi de la barba, no cuando San Pablo viaja y sermonea a todo el mundo.

Guillermo, cuidadín con la peli, que también puede ser un poco indigesta.
Gracias por los elogios, yo creo que cada día escribo peor, pero bueno... te dejo volver al blog, tienes un notable (se aceptan jamones).

Alberto, si no fuera por ese pequeño detalle de que es espeluznante (y hablan en lenguas muertas) sería candidata ideal para los Sábados Santos. Tendremos que conformarnos con las de toda la vida.

Wilwarin dijo...

Muy buena entrada... yo tampoco vi la película y ahora mismo la busco para descargarmela.
Respecto a lo que dices del papel clave de las mujeres es un concepto que me gusta, siempre creí que los evangelios y, sobre todo, los pasajes de la muerte y resurrección de Cristo les daban una relevancia que luego la Iglesia ha querido obviar.

HombreRevenido dijo...

Estoy contigo, Wilwarin. La Iglesia como jerarquía masculina poco parece tener que ver con ese Jesús de los Evangelios.

En el mundo hebreo de entonces había plegarias que agradecían a Dios no haber nacido gentil, esclavo o... mujer. Por ejemplo: Jn 4, 27 (En esto llegaron sus discípulos y se sorprendían de que hablara con una mujer).
Todo el mundo conoce la profesión de fe que pide el Nazareno a Pedro. Nadie recuerda la de Marta de Betania (Jn 11, 21-27).
Cuatro mujeres en el Calvario mientras los apóstoles se escondían. Recordemos a quién se apareció primero tras la resurrección. Hay tantas razones para pensar que alguien se ha adueñado del mensaje...