domingo, febrero 15, 2009

Cara y cruz (2)


Durante su primera clase del año, la profesora Deborah Nolan, en una de las filiales norteamericanas de esta humilde Academia, realiza un ejercicio con sus alumnos, algunos de ellos perturbados sociales como vosotros, pero eso es otra historia.

El experimento consiste en dividir la clase en dos grupos. Uno de ellos lanzará una moneda al aire cien veces (o mil, si se trata de que estén entretenidos y no molesten mucho) y apuntará los resultados. El otro grupo simula en su mente ese lanzamiento y anota los resultados imaginarios. Se pide a cada alumno que haga una marca que sólo él reconozca (ya sabéis, corazoncitos, calaveras, emoticionos o pequeñas pollas de ágil y simpático trazado). Se recogen las muestras. Se barajean a conciencia, y se presentan a la Sra. Nolan que, vestida de bruja, de Aramís Fuster, se prepara para...

(paréntesis tragicómico: me encantó ese chiste de Ángel Martín en un monólogo que decía que lo mejor de que te la coma Aramís Fuster es que no tienes que avisarle; pensadlo)

... a lo lo que iba, que me descentráis. La profesora, ante el asombro de sus alumnos, mira las cuartillas llenas de caras y cruces, escruta atentamente, frunce el ceño estreñiforme, y va adivinando cuál es real y cuál es ficticia.
Las muestras reales tienen series largas de caras o de cruces, caprichos del azar auténtico que nuestra mente no propone (engañada seguramente por la falacia de que una probabilidad del 50% es tendente a la estabilidad).
La realidad es que no sólo nos cuesta predecir el futuro sino que, además, somos incapaces de interpretar la incertidumbre que nos rodea.

No os fieis de presupuestos demasiado honestos. El universo no atiende a minucias como la compensación, el equilibrio, el reparto por turnos y demás conceptos humanos. El azar siempre es nuevo. Lo anterior, lo pasado, no le importa nada de nada.
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3 comentarios:

dani dijo...

Muy bueno como siempre: Humor, buena redacción y algo interesante a pensar para empezar esta nueva y dura semana. Aunque a estas horas estoy tan dormido que le he tenido que pedir a mi jefe que me explique el chiste de Aramís Fuster.

Duende dijo...

Claro, que yo haya pasado un finde estupendo no significa que el siguiente sea mediocre y el siguiente estupendo, si no que el finde que viene igual es tanto o más estupendo que este, y encima carnaval... Aunque no sepa de que disfrazarme...

HombreRevenido dijo...

Dani, lo curioso es que Aramís ya sabía ayer que no lo ibas a entender. Y no dijo nada, porque era mejor que lo descubrieras por ti mismo.
Debe de haber formas mejores de empezar la semana. Lástima no conocerlas.

Duende, asina es.
El que viene va a molar. Y tranquilo, desde hoy se ponen todas las cabezas pensantes a funcionar pensando ese disfraz.