viernes, septiembre 01, 2006

Agujetas



La literatura universal ha tenido siempre su renglón para la tuberculosis, para la sífilis, varios fabulosos para la peste bubónica... pero ¿cuándo se ha visto un héroe o heroína con agujetas?
Es una discriminación absurda. ¿En qué piensan los creadores omnímodos? ¿Puede Joyce frecuentar los chascarrillos, la narración faraónica y el manantial del pensamiento, sin dejar un solo párrafo a las agujetas?

Saco el tema porque me he paseado por Zaragoza todo el día, de reunión en reunión, con mis andares de Robocop y mis agujetas, y no tenía ni un solo referente épico. Enteraos, autores, geniecillos, chupópteros de subvenciones, premios nobel, en la vida real la gente tiene agujetas, y he tenido que remontarme a los ancestros de la novela para encontrar en el Caballero de la Triste Figura un símil adecuado.
Las agujetas nos vuelven piltrafillas, pero hacen que saquemos nuestra mejor cara, que tratemos de aparentar dignidad. Te duele pero te mueves. Puedes doblegarte a una hernia discal, nunca a unas agujetas. Uno se desplaza despacio, y ya se cree que lo hace con elegancia, fracasando por completo.

Frank Sinatra, cuando vivía, tenía agujetas.
El Dalai Lama, aunque lo niegue, tiene agujetas.
Miguel Induráin, sí, no te escondas, después de un invierno sin entrenar tenía unas agujetas de la hostia y se callaba, por vergüenza.
Estefanía de Mónaco, también tiene agujetas. Prefiero no pensar de qué.

Por qué tenemos que escondernos. Somos patanes descompuestos en la dinámica ruidosa de la vida. Si tuviéramos un esguince todos tratarían de ayudarnos, cargarían con nuestras bolsas; pero si sólo te mueves como el hombre de hojalata, ahí te las den todas.

Inciso médico:
El dolor que caracteriza a las agujetas es producido por la rotura celular: los elementos citoplásmicos se vierten al exterior, estos tienen una serie de iones de calcio y de potasio que son elementos irritantes y muy dolorosos, lo que pone en marcha un mecanismo de inflamación, que llega a su punto máximo entre las 24 y las 48 horas.

Las zonas más afectadas por este dolor son las uniones musculares y los tendones cerca de las articulaciones, esto se debe a que la zona musculotendinosa es donde existen más fibras musculares débiles y más tensión. Las agujetas acaban con las fibras débiles, y las que consiguen aguantar la presión se van volviendo más fuertes.

Cuando un deportista baja su nivel de entrenamiento, muchas fibras musculares se atrofian, cuando comienza el entrenamiento las partes más débiles se rompen, se hace una selección de las mejores, como tenemos millones de fibras en cada músculo no hay problema.


Selección natural, darwinismo fibrilar.
Dicen que para que no aparezcan hay que alimentarse bien, hacer entrenamientos progresivos, tomar agua con azúcar, comentar en los blogs y estirar.

¿Y lo misteriosas, ocultas y placenteras que son siempre las agujetas de besar...?

9 comentarios:

Leonardo dijo...

En Argentina decimos que "nos dio el pinchazo", o hacia los deportistas "sintió el pinchazo"; nunca se hace referencia a ello como agujetas.

Anónimo dijo...

Coño,(y perdón por la expresión) qué raro besas, no? Exactamente esas agujetas donde dices que te salen?

La empanadilla perdida. dijo...

A mi me gustan mis agujetas. Digo, mira, lo fuertes que se están poniendo las fibras. Y miras al espejo: estoy más fibrada, no hay duda. Además tengo excusa; hoy me voy de cervecitas que no puedo hacer ejercicio, tengo agujetas. Y le dices a la gente: Tengo agujetas, y ya tienes tema de conversación, porque todo el mundo opina sobre las agujetas.
Lo malo son las agujetas del alma, esas no te ponen fibrado ni nada.

Anónimo dijo...

También están las del corazón, otro músculo. Después de un esfuerzo intenso se queda dolorido, lástima que suele durar más de 48 horas. Pero el darwinismo también actúa aqui y las fibras que te quedan en el corazón son las más fuertes, que no quiere decir insensibles. Las agujetas de los besos no las he sufrido pero las del amor si, y no sólo psíquicas, si no las físicas, mucho más placenteras al recordar porque las tienes.

HombreRevenido dijo...

A todos, se me olvidaban las agujetas abdominales de reírse. De las mejores.

Gracias de nuevo, Leonardo. Imagino que debe sonar raro lo de "agujetas" ¿no?. Por lo menos se entiende, tiene el origen común con "sentir el pinchazo".
A no ser que tú te refieras a un pinchazo durante el esfuerzo, porque yo hablo del dolor o entumecimiento muscular al día siguiente del esfuerzo.
Siempre es un placer tu visión transatlántica.

Anónimo/a, son agujetas en la boca, en la lengua... no sé. ¿No os ha pasado nunca?
A mí tampoco, ejem, es que tengo un amigo...

Muy bien, empanadilla, basta de fingir, hay que sentirse orgulloso de las propias agujetas (e incluso de las de los demás).
Las agujetas del alma también nos hacen más fuertes. Aunque quizás demasiado tarde, porque ya sabemos que no se puede tomar la vida como un "ejercicio progresivo".

Anónimo/a, las del corazón... uff... necesitaríamos varios tomos para hablar de ellas.
Las agujetas del amor... son una medalla secreta, es verdad.

Sergio dijo...

¿Y alguien se acuerda de las "agujetas de color de rosa"?

HombreRevenido dijo...

Sergio, me has obligado a tirar de google

Tremenda serie.
Os pongo el enlace a Telenovela World

El Capitán Lillo dijo...

Que pereza, agujetas!

HombreRevenido dijo...

Es un bucle perpetuo, Capitán Lillo. Pereza, agujetas, pereza, agujetas, pereza, agujetas...