martes, julio 17, 2007

Los martes: CINECLUB - 56 - Apocalypse Now


Apocalypse Now - 1979 - Director: Francis Ford Coppola

Reparto:
· Martin Sheen (Capitán Benjamin L. Willard)
· Marlon Brando (Coronel Walter E. Kurtz)
· Robert Duvall (Teniente Coronel Bill Kilgore)
· Frederic Forrest

Fotografía: Vittorio Storaro
Guión: John Milius y Francis Ford Coppola (basado en la novela "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad)
Música: Carmine Coppola, Francis Ford Coppola y Mickey Hart

Coppola no estuvo en Vietnam (aunque el rodaje accidentadísimo lo pareciera), diga lo que diga no puede estar hablándonos de Vietnam a nosotros que tampoco luchamos en esa guerra cinematográfica, a nosotros que no hemos dejado de desayunar ni para comulgar; no puede utilizar una novela del siglo XIX para contar una atrocidad moderna, no puede condenar la barbarie de la guerra, porque antibelicista es el espectador nunca la historia. "Apocalypse now" se refiere a un viaje (o a un cambio, que viene a ser lo mismo) lleno de símbolos, el descenso a los infiernos ascendiendo el río Nung, en el corazón de las tinieblas, donde habita el germen de la locura, el único veneno que nos vuelve incontrolables, que nos doma y nos agita, con la crueldad de las grandes contradicciones: el horror.
He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir.

Tres momentos: Willard en la escena inicial, su rostro tumbado, los bombardeos, el "The End" de los Doors, abstraido, exhausto, antes de que le encomienden matar a un hombre. Ese impagable Robert Duvall encarnando al demencial Coronel Kilgore (me gusta el olor del napalm por la mañana). Y la "Cabalgata de las Walkirias", la grandiosidad wagneriana, el sello de esta película, en sus interpretaciones brillantes, en la música, en la fotografía hipnótica, en la catarsis de los personajes-espectadores.
Sea la versión original, o el redux de 2001, sólo por los instantes concentrados de plasticidad y emoción puros esta película es ya inolvidable, mítica, imprescindible.

Pero no es sólo eso, qué va. Es una gran trama, urdida al detalle, pero seguramente sin una conciencia real de lo que se proponía. Ambigua y descarnada, la película se nos agarra (si se tiene la paciencia de no aburrirse, que de todo hay) y nos impacta de principio a fin, como la vida vivida en primera persona.
Si al llegar al final (de la narración, del río) nos cuesta distinguir las intenciones, los valores, estamos indefensos ante lo que nos vamos a encontrar. Un Coronel Kurtz, personaje que nos ha crecido por dentro sin haberlo llegado a ver, en su mundo violento y enrarecido, sacado de los delirios de la fiebre, nos recuerda lo aterrador que es descubrirnos en aquello que odiamos. Eso es lo insano, lo magistral, frente a frente diferentes partes de lo mismo, coexistiendo en la misma guerra, quien mata, se excusa, mira hacia otro lado, y quien no tiene esa venda de vergüenza en los ojos que proporciona la civilización para justificar que realmente se mata por conservar el poder (juzgar es lo que nos derrota). No puede haber nada más actual que eso, desde la prehistoria hasta hoy, pasando por el siglo reciente y colonial de Conrad.

8 comentarios:

Alberto Colombo dijo...

UN PELICULON ! Pero lo sobraron los ultimos 20 minutos que se hicieron lentisimos e insufribles.

Una amiga yanquee vio la peli con 2 ex combatientes y los tipos le juraban que todo habia sido tal cual la pelicula

Leon dijo...

Una película increíble, toda la historia es demencial, pero como dices hay una serie de puntos en la peli que te quedas alucinado. Lo del surf con Duvall es de traca y luego cuando llegan al poblado de Brando uno no sabe ni que pensar. El relato de Conrad es muy bueno y aunque es en el Congo el viaje a la locura es igual de delirante. Gran gran gran peli.

HombreRevenido dijo...

Peliculón, Alberto. A mí no me sobró ni un segundo del metraje, pero entiendo que haya gente a la que se le pueda apoderar esa contención del ritmo.
Si fue como la peli... mejor no haber estado.

León, la verdad es que es brillante cómo los adaptadores convierten el río Congo en el río Nung, los nativos salvajes en el enemigo vietcong, y la empresa colonial de Leopoldo II en la intervención omnímoda de los Estados Unidos.
Grandioso todo.

Guillermo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Guillermo dijo...

Grande Coppola... ¡cuando quiere! Alguna de las suyas no me ha gustado (recuerdo vagamente un bodrio con Robin Williams...), pero Apocalypse y la trilogía del padrino (¿para cuando una crítica de ésta, Mr Chimp?) son parte del top ten. Con Brando, Sheen y Duvall puedes creerte lo que sea.

¿El ritmo? El ritmo de esta peli es el que debe ser. No es una peli de guerra, es una peli de-mentes. Me recuerda a "La delgada línea roja" en ese sentido. El que discrepa del ritmo de estas pelis es porque en su fuero interno le gustaría que saliese Chuk Norris de entre las palmeras. Y es que cuando Chuk, Chuk, y cuando Coppola, Coppola.

HombreRevenido dijo...

Chuck Norris también tiene pelis de pensar, Guillermo. No caigas en el tópico. Chuck hace las películas que quiere, y si las quiere más lentas las pasa a cámara lenta.

El ritmo de la película es difícil, sobre todo en la versión redux, interminable. De acuerdo en que no es una película de guerra sino una exposición psicológica de alta escuela.

Guillermo dijo...

No, si yo no me opongo a las pelis de Chuck (ni a las de Chuckie). Lo bueno es que haya de todos los tipos.

Pero usar clichés del tipo "una de guerra", "una de vaqueros" o "una de romanos" pueden llevarte a decir disparates acerca de "Apocalypse Now", "Brokeback Mountain" o "la vida de Brian".

HombreRevenido dijo...

Guillermo, díselo a los que alquilaron "Los puentes de Madison" para ver una de Clint Eastwood.