lunes, febrero 15, 2010

Centeno Experience


El otro día murió J.D. Salinger, el autor norteamericano, y los blogs se llenaron de condolencias, de recuerdos a Holden Caulfield, el protagonista de su novela más famosa: "El guardián entre el centeno".

Ese libro tiene la facultad de deslumbrar a los adolescentes, que luego, al crecer, insisten a todo el mundo en las maravillas de su lectura. Yo lo leí por esa presión, diez años después de lo debido y, como no, me decepcionó ligeramente, aunque aprecio sus notables virtudes. No siempre se coincide, a veces el deslumbramiento es colectivo y otras es individual (en ocasiones solitario), pero ese fogonazo, ese encuentro, es una de las principales causas de la pasión por la lectura. Pasión que sobrevive a la adolescencia y dura para siempre, con nuevos deslumbramientos, nuevos gustos, diferentes autores, enfoques e inspiraciones.

El top.com8 de hoy es un homenaje a los libros que nos hicieron felices en ese momento crítico, en esa muda de piel y principios que empieza a los 13 o 14 años y termina a los 20 o 40. Mis "Guardianes entre el centeno", con el exhuberante eclecticismo de la pubertad.

8
La peste (Albert Camus)
Una situación extrema, despiadada, claustrofóbica, muestra la solidaridad, el afán de vivir, de luchar, del ser humano y a la vez la cara B, la opresión, el miedo. Todavía hoy pienso en esa historia.

7
La guerra del fin del mundo (Mario Vargas Llosa)
El libro llegó a mi estantería (e imagino que a muchas más) como uno de esos regalos de la caja de ahorros. Siempre recelé de su número de páginas pero el título grandilocuente me acabó convenciendo. Me hipnotizó esa mezcla de fantasía, personajes pintorescos y violencia. Años más tarde reconocí algunos ingredientes en la maravillosa "Cien años de soledad" de García Márquez.

6
El arquitecto y el emperador de Asiria (Fernando Arrabal)
La ruptura de las normas del teatro tradicional, que conocía del cole, me supuso un tremendo impacto. Una felicidad inexplicable (o no tanto).

5
La insoportable levedad del ser (Milan Kundera)
He vuelto a leer más veces la novela y cada vez admiro matices diferentes. En un primer momento me fascinaron esas historias proximas y lejanas a la vez, hiladas con una pocas y contundentes metáforas.

4
Familia no hay más que una y al perro lo encontramos en la calle (Gomaespuma)
Humor a destajo, diseccionando a la familia tradicional con lenguaje de blog (de los buenos) y un ingenio más que preciso. Mítico.

3
Narraciones (Jorge Luis Borges)
Esta es una recopilación de relatos un tanto especial (no es un libro oficial), pero fue mi primer contacto con los cuentos breves del maestro. Una mezcla extraña de sus temas recurrentes, su metafísica personal y su mágico dominio del idioma.

2
La conjura de los necios (John Kennedy Toole)
Retrato despiadadamente cómico del género humano, con un protagonista imprescindible, Ignatius J. Reilly. Una de las pocas ventajas de la amnesia sería volver a descubrirla, a disfrutarla, con la inocencia del primer día.

1
Tiempo de silencio (Luis Martín-Santos)
En mi instituto, en COU, era lectura obligatoria de la clase de literatura. Por supuesto yo no lo leí, siempre me he negado a leer por obligación. Preparé los análisis de texto que podían caer en el examen y punto. La curiosidad me llevó a leerlo justo después del examen, después de haberme burlado de su comienzo enloquecido. Fue una cura de humildad y, sobre todo, fue meter la cabeza en las fauces del león de la complejidad (antes que Joyce, antes que Faulkner y los demás). Un placer insano.


Ya está amiguitos. Aquí se pone en marcha la locomotora de vapor del tren-biblioteca rumbo al siguiente reducto de marginados sociales. Nos asomamos a las ventanas y decimos adiós con la mano.
Ha sido bonito recordar que la adolescencia fue algo más que masturbarse a tope.
.

4 comentarios:

nhtg dijo...

Vaya, coincidimos en 8,7, 3 y sobre todo 2. Curiosamente, no he leido 6 pero sí La torre hendida por el rayo, pedazo de libro.En mi caso añadiría La familia de Pascual Duarte, El nombre de la rosa y Bomarzo, un ladrillo delicioso. Y aunque no lo he vuelto a releer, no recuerdo más pasión de lectura en mi vida que con El señor de los Anillos a los 15. Gracias por el post!

karlos dijo...

El guardian entre el centeno, leido en periodo de transicion por mi persona, me sorprendio mas por lo mediatico que tenia el libro que por sus paginas.
Pude tachar de la lista de libros que he de leer

Expatriado dijo...

No coincidimos mucho, no. Yo añadiría a esta lista de libros otros cuantos como "El Señor de los Anillos" (pasé noches sin dormir en casa para dormir en clase en el instituto), "El Padrino" (aún mejor que la película, siendo esta una joya), "El Conde de Montecristo" (pedazo de aventura de las de antes) e incluso la saga de Harry Potter, qué coño...

HombreRevenido dijo...

Nhtg, tienes razón, Tolkien es otro Salinger, otro llena bibliotecas. También fui ajeno a ese fenómeno y, sin embargo, encontré mi camino.
Grandes libros en tu lista.

Karlos, está claro que todos los libros no causan el mismo efecto en todas las personas. Y eso es una enorme suerte.

Expatriado, ya he comentado arriba que no me pilló el furor de "El Señor de los Anillos", pero admiro sus efectos. Creo que esto me va a separar de la mayoría de las listas que hagáis.
"El Padrino" no lo he leído, pero seguro que supone un gran impacto en la adolescencia. Más que "Harry Potter", imagino.