lunes, febrero 24, 2014

El himno 2 (la historia jamás contada)


Corre (galopa casi) el año 1983. La Federación Española de fútbol se prepara para celebrar su fiesta anual, la final de la Copa del Rey que enfrentará al Fútbol Club Barcelona y al Real Madrid Club de Fútbol en la Romareda.
A José Luis García, director de marketing del Real Zaragoza (encargados de organizar el evento), le queda un fleco pendiente. Un fleco importante en un evento de tanta repercusión nacional y mundial. ¿Quién interpretará el himno?
Había propuesto a Mecano, pero el presidente de la Federación no los conocía. "Busca a otro" le había pedido.
Confundido, decidió preguntar a las estrellas de su equipo. "Yo sé a quién podrías llamar", dijo el delantero paraguayo Raúl Amarilla. Cuando Juan Señor, el motor del centro del campo maño, escuchó la propuesta la refrendó: "Ya era hora".

El nombre era el de Raphael, a quien el año anterior se le había concedido el Disco de Uranio por haber vendido 50 millones de discos en toda su carrera. Pero ¿seguía en España o se había ido de gira por América?.
Pues sí, estaba de gira en México DF. La cocaína y las decepciones de la vida habían convertido a Raphael en un artista voluble, muy difícil de tratar. Aceptó el encargo pero, horas después, sufrió un ataque de pánico.
Manuel Alejandro, su compositor de confianza, salió en su ayuda. Entendió que lo que Raphael necesitaba era expresarse, necesitaba enviar su mensaje. Quería que por una vez el himno sonara completamente pasional.
- Quiero algo humano, contradictorio como España, quiero canción ligera, quiero jota y flamenco, quiero gorgotitos y quiero un es-cán-da-lo...

La versión que prepararon duraba 4 minutos y José Luis García, sabedor de que su puesto estaba en juego, montó en cólera. TVE sólo concedía 2 minutos antes de la publicidad. Para asegurarse de la nueva versión lo ensayarían el mismo sábado del partido, a las seis de la tarde, antes de que se abrieran las puertas al público.
Raphael y Manuel Alejandro trabajaron toda la noche refinando la base musical, sol y sombra en mano.

A la hora del ensayo, nadie apareció.
Era la hora del partido y apenas quedaban 5 minutos para el momento del himno y Rapahel seguía sin llegar. En su deseperación, García había cerrado un plan B, los Parchís andaban por el palco y habían improvisado una coreografía.
De repente, como si nada, llego él. García corrió para conducir a su hombre a la salida de bastidores. "¿Dos minutos?", acertó a preguntarle con el corazón encogido. Raphael solamente asintió.

4, 3, 2... dentro

Raphael entró al majestuoso escenario del antepalco con el deje de mito inmortal que ya era. Vestido de negro, pelazo y... esa actitud de estrella confiada. Al mismo tiempo, el Rey Juan Carlos entraba en el palco. Era el momento de la verdad.
Con los primeros acordes, Su Majestad (y también José Luis) gritaron horrorizados para sus adentros: "¡Esto no es el himno!"



(El título del vídeo está maliciosamente equivocado, obviamente)


Pasaron los 2 minutos y TVE no podía cortar la emisión. Del público surgían chillidos entusiastas, las caras de los jugadores que formaban sobre el césped eran de asombro cómplice, la gente se emocionaba (¡¡¡durante el himno!!!).

Cuando acabó, José Luis García se sentó en su asiento confundido, a la vez que en la Romareda estallaba en una enorme ovación. Sabía lo que le esperaba cuando le pasaron una llamada de Zarzuela. Estaban indignados, y la centralita colapsada por las quejas... era el final de su prometedora carrera.

Al día siguiente, sin embargo, empezaron a recibir incontables llamadas pidiendo copias de esa interpretación única. El congreso de ministros se reunió de urgencia y presentó un anteproyecto de ley que fue refrendado unánimemente en el congreso. "Qué sabe nadie" se convirtió en el nuevo himno oficial. Ni que decir tiene que José Luis García conservó su empleo y se pavoneaba luego en sus paseos por la playa de Salou.

El hombre de negro acababa de dar a todos una lección.
El fútbol era un deporte algo retrógrado y, gracias al arte y el orgullo de Raphael, acababa de renovarse, subiéndose al tren en marcha del progreso. O como dijo Bernd Schusster: "Iluminó el concepto: Soy alemán pero también me reconozco un poco español tras escuchar esta canción; acaba de construirse un puente que llevará a este país a la Comunidad Económica Europea".


El mockumentary es lo que se lleva ahora ¿no?

La versión auténtica de la historia aquí.

8 comentarios:

Saramaga dijo...

Jajajaja! Eres un genio, has hecho un experimento bloguero increíble. Te mereces el Pulitzer de los blogs por lo menos. Eres el Orson Wells de nuestros días... te admiro ahora más si cabe... :-P

Saramaga dijo...

Y por supuesto gracias, gracias por hacerme cuestionar, por hacer que no me crea todo lo que lea en El Mundo Today. Hoy soy una persona más formada y más libre, sin duda.

NáN dijo...

Viva la historia revisionista y manipulada, por una vez, para bien.

¿Cuál de los dos equipos irá ganando ñas siguientes ligas?

¡Qué sabe nadie!

Jatz Me dijo...

Genial! Casi cuela ;)
Disfruta el dia!!!!

Peter dijo...

Pues no te digo nada de la historia para tumbar a Manolo Escobar y su "Viva a España". La generalitat catalana pago a una chica una sustanciosa cantidad para que los extranjeros dejaran de bailar y gritar el himno de Manolo de las Playas de Rosas a las playas de Alacant. Querían un himno en el que no se hablara e España, para todas las playas mediterráneas

A la chica no se le ocurría nada. Cogió una vieja canción suiza y le puso letra y baile ridículo y la llamó "Pajaritos"

loqueleo dijo...

yo estuve en ese partido en la romareda.
jajaja. de verdad.

aras dijo...

Jajajajajaja. ¡Qué risas! No puedo decir más. XDDDD

HombreRevenido dijo...

Saramaga, ya me dieron el Príncipe de Asturias de los blogs y de las pajas. Rechacé ambos.
Lo que aprendéis conmigo es tremendo...

NáN, tendrías que saberlo. Ambos equipos quedaron tan marcados tras aquella noche mágica que se centraron en sus otras secciones: baloncesto, tenis de mesa, balón prisionero...
Ahora las ligas de fútbol las ganan el Betis y el Rayo.

Jatz Me, pudo pasar de verdad. Y ojo, todavía podría pasar dentro de unas semanas.

Peter, menudo complot fue aquel. Y eso que la canción de Manolo Escobar también era una versión de una canción belga.
El mito del creador cañí por los suelos.

Loqueleo, jaja, entonces recordarás perfectamente esos históricos momentos.

Aras, no puedes decir más porque sabes que es todo completamente cierto.