miércoles, febrero 19, 2014

El himno


Corre (galopa casi) el año 1983. La NBA se prepara para celebrar su fiesta anual, el All Star Game que reúne a los mejores jugadores de baloncesto del mundo, en esta ocasión en el Forum de Inglewood.
A Lou Rosen, el director de marketing de los Lakers de Los Angeles (encargados de organizar el evento), le quedaba un fleco pendiente. Un fleco importante en un evento de tanta repercusión nacional y mundial. ¿Quién interpretaría el himno?
Había propuesto a Lionel Richie, pero el comisionado de la liga no lo conocía. "Busca a otro" le había pedido.
Confundido, decidió preguntar a las estrellas de su equipo. "Yo sé a quién podrías llamar", dijo Magic Johnson. Cuando Kareem, el hombre impasible, escuchó la propuesta lo refrendó: "Ya era hora".

El nombre era el de Marvin Gaye, el príncipe del soul de los 60 y 70. Pero ¿seguía en Europa?.
Pues sí, en Ostende, una pequeña ciudad belga, había conseguido renacer con su último gran disco "Midnight love". La cocaína y las decepciones de la vida habían convertido a Marvin en un artista voluble, muy difícil de tratar. Aceptó el encargo pero, horas después, sufrió un ataque de pánico.
Su cuñado, el músico Gordon Banks, salió en su ayuda. Entendió que lo que Marvin necesitaba era expresarse, necesitaba enviar su mensaje. Quería que por una vez el himno sonara completamente negro.
- Quiero algo sexual, espiritual, quiero gospel, quiero beat y blues, quiero groove y quiero reggae...

La versión que prepararon duraba 4 minutos y Lou Rosen, sabedor de que su puesto estaba en juego, montó en cólera. La CBS sólo concedía 2 minutos antes de la publicidad y la cabecera. Para asegurarse de la nueva versión lo ensayarían el mismo domingo del partido, a las 11, antes de que se abrieran las puertas al público.
Marvin y Gordon trabajaron toda la noche refinando la base musical.

A la hora del ensayo, nadie apareció.
Eran las 12:25, apenas quedaban 5 minutos para el momento del himno y Marvin Gaye seguía sin llegar. En su deseperación, Rosen había cerrado un plan B, una joven acomodadora de gran voz que no se había visto en otra igual.
De repente, como si nada, llego él. Rosen corrió para conducir a su hombre a la salida de bastidores. "¿Dos minutos?", acertó a preguntarle con el corazón encogido. Marvin Gaye solamente asintió.

4, 3, 2... On air!

Marvin entró en la pista con el deje de mito inmortal que ya era. Gafas de sol, traje elegante y... esa actitud de estrella confiada.
Con los primeros acordes, el técnico (y también Rosen) gritaron horrorizados para sus adentros: "¡Esta no puede ser la cinta!"


Respect!

Pasaron los 2 minutos y la CBS no podía cortar la emisión. Del público surgían chillidos entusiastas, las caras de los jugadores que formaban sobre el parquet eran de asombro cómplice, la gente aplaudía rítmicamente (¡¡¡durante el himno!!!).

Cuando acabó, Lou Rosen se sentó en su asiento confundido, a la vez que el Forum estallaba en una ovación. Sabía lo que le esperaba cuando le pasaron una llamada de la oficina central. Estaban indignados, y la centralita colapsada por las quejas... era el final de su prometedora carrera.

Al día siguiente, sin embargo, empezaron a recibir incontables llamadas pidiendo copias de esa interpretación única. La CBS Records compró sus derechos y, ante el impacto monumental de aquel pequeño terremoto, Lou Rosen conservó su empleo.

El hombre de las gafas oscuras acababa de dar a todos una lección.
El baloncesto era un deporte multiracial, un ejemplo de excelencia y convivencia, y acababa de sumar el arte y el orgullo de Marvin Gaye a esa gran idea. O como dijo Kareem Abdul-Jabbar: "Iluminó el concepto: Somos negros y somos americanos; podemos hacer una interpretación diferente del mismo himno".

Un año después Marvin Gaye moría de un disparo de su propio padre.
Trágico final para este artista genial que se adelantó a su tiempo.

Me apetecía hacer una versión de esta historia que, en realidad, corresponde íntegramente al periodista Gonzalo Vázquez y su blog "El Punto G": "Tormentos de un parto celestial"

9 comentarios:

Rudo Curtir dijo...

Muy buena historia. Qué gran artista era Marvin Gaye.

NáN dijo...

Estás hecho un teledeportista.

Me imagino que tu panza se acercará a récords personales.

Aquello noerayo dijo...

Lo que mas me ha impactado es que le matara su padre

Peter dijo...

Brutal, que elegancia! A veces hay gente el soul o la música negra con pegar voces . A todos estos de La Voz , OT y demás le enseñaría los vídeos de Marvin

Genial la música y las historia que no conocía

Jatz Me dijo...

Con un par, si señor!!
Presentarse delante de millones de personas y cambiarles la versión de su himno sagrado.
Ahí ya parecía Stevie Wonder con gafas y todo :)
Un genio. Y negro, que no es poco.

molinos dijo...

Deporte y concilios. Te veo de periodista especializado en estos dos campos que se parecen tanto.

Por cierto no dejes de ver el documental que recomendé ayer "20 feet from the Stardom". Te va a flipar.

HombreRevenido dijo...

Rudo Curtir, genio y figura hasta la sepultura.

NáN, jaja, mi panza está controlada (de momento).
El deporte es como el sexo, mejor practicarlo que verlo, pero oye, si hicieran cada 4 años unos Juegos Olímpicos del porno sería inevitable sentarse a mirar.

Aquello noerayo, tenían una relación jodida. Su padre lo mató "en defensa propia" con una pistola que el propio Marvin Gaye le había regalado. La droga, qué mala es cuando se abusa.

Peter, muy cierto. Un susurro de Marvin Gaye tenía más alma que el berrido de otros.

Jatz Me, mucho arte. Frente a la determinación del visionario está el rechazo de los bobos y el miedo de los tibios (que solemos ser todos nosotros).
Aquello hizo historia.

Molinos, deporte, concilios y chorradas (valga la redundancia). Esa es mi especialidad. Podría escribir toda la vida sobre ello.
Ya me apunté ayer lo del documental. Lo veré seguro.

marisa dijo...

A mi los himnos no me dicen mucho, pero mira, este me ha encantado.

Con un himno como ese, ese país sería otro. Es difícil imaginar a los USA invadiendo a nadie a ese ritmo.

Seguro que lo mató su padre?

HombreRevenido dijo...

Marisa, por lo que he leído lo mató su padre con una pistola que él mismo le regaló. Sin eso, a saber hasta dónde hubiera llegado.
Y lo curioso de la historia es que aunque muchísima gente se indignó con el himno, todavía más gente lo disfrutó. Y así, con esas divisiones y esos riesgos, es como se avanza ¿no?