lunes, diciembre 04, 2006

Luna llena (jope, qué original)

Atención queridos lectores, este chimpancé va a intentar ofrecer el famoso post de la luna llena, que para el que no lo conozca consiste en que va a intentar explicarnos el curioso efecto (benéfico o maléfico) que sobre su persona ejerce el fenómeno celeste. Remontándose a fábulas, tópicos y pseudociencia intentará convencernos de que está siendo original, sesudo y brillante, aunque todo el mundo se dé cuenta de que lo que de verdad le pasa es que no sabe de qué escribir hoy.

Avisados estáis.


El licántropo, también conocido como hombre lobo (a veces incluso, hombre bobo), acecha tras cualquier esquina de la ciudad, de la campiña, de los parques, de las plazas, de las avenidas, de los boulevares... nada, empiezo otra vez, por aquí no vamos bien.


Igual que las mareas obedecen al sortilegio sagrado de su luz, nosotros los humanos sentimos su influjo mágico. Te mareas como las mareas, y la noche estrellada se despliega despacio como una mar de rosas y terciopelo lacio... pffff. Vuelvo a empezar.


El plenilunio, como el inmenso negativo de un inmenso punto y aparte, se cierne sobre ese folio "el galgo" del anochecer. ¡Corten! Descanso para comer.


Siempre que hay luna llena me vuelvo idiota, y crezco veinte centímetros, y me pongo azul, y me salen las muelas, y sueño despierto, y me armo de escudos, y me limpio el ombligo.
Siempre que hay luna llena me temo que pase, me pasa que temo. Aullo como un mono-lobo. Me descuelgo como un cuadro.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta noche hay de eso, así que mañana quiero foto de tu ombliguito reluciente :D

La empanadilla perdida. dijo...

Jope, debes ser todo un espectáculo en una noche de luna llena...ni el hombre orquesta, ni el hombre elefante, ni la mujer barbuda...el hombre revenido!!

bio dijo...

...y no te transformas en béla lugosi?...oh decepción

HombreRevenido dijo...

Loliquiturri, haré una foto antes-después como en los anuncios. Con pelusilla, sin pelusilla. Será una gran noche.

Empanadilla, soy un espectáculo circense, un trapecista a ras de suelo, un domador de helechos.

No, en Bela Lugosi no, Bio. En las noches de luna llena me convierto en un monstruo (pero de las galletas)