miércoles, agosto 20, 2008

Última (a)brazada

Imaginaos la cantidad de centésimas de segundo que podéis llegar a perder a lo largo del verano. Y no sólo con la masturbación o cualquier otra tarea importante, también con acciones sin sentido ni beneficio claro.

Bien, son muchas. Imaginaos que la inmortalidad está a una sola centésima de distancia.
Atención, foto:

Es la llegada de los 100 metros mariposa. El de la derecha es el serbio Milorad Cavic, el de la izquierda es Michael Phelps. Una centésima de segundo les separó al posar su mano en el fondo de la piscina, después de una carrera agónica. Fue uno de los ocho oros que el norteamericano ha cosechado (nunca más acorde la manida metáfora), superando a su compatriota Mark Spitz, el abusón de Munich.

El hombre-pescadilla es uno de los grandes triunfadores de los Juegos Olímpicos, con total merecimiento. Invicto. Sí. Colosal. De acuerdo. Apoteósico. Claro. Inigualable. Por supuesto, pero por una centésima.

Una centésima de segundo es muy poco tiempo. Ojito.
La vigésima parte de un parpadeo.

Un centésima, si lo pensamos, es una gota de sudor diluida en la piscina, es lo que significa toda nuestra vida en el devenir de la eternidad.

Acojona ¿verdad?
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6 comentarios:

Alberto Colombo dijo...

Estos seran los juegos de Phelpes y de Bolt...el de Jamaica es un fenomeno.

HombreRevenido dijo...

Lo que asombra de Phelps ha sido la naturalidad con la que iba todos los días a la piscina a nadar, como si nada. Y luego han llegado las medallas, pero lo más asombroso ha sido su naturalidad.

Lo del jamaicano, Alberto, da para otro post, la verdad. Qué escándalo.

RAZA BECARIA dijo...

Me mola que Phelps tenga un perro y que sa un tipo natural y soñador. En este momento uvo la suerte de los capeones y se la jugó con dos brazadas cortas.

Lo que me parece muy cutre es qe el equipo serbio reclamara... ¡es un cronómetro!, ¿qué clase de reclamación es esa? Y ojo, que digo el equipo, no el nadador.

HombreRevenido dijo...

Phelps es un deportista asombroso, Ana. Pero la gente se olvida de sus 6 oros de Atenas, porque hacen falta cifras inigualables, como los 8 del 2008.
Su final en esa prueba fue genial, irracional e intuitivo.

Reclamarle al cronómetro es como procesar a un calendario. El otro día, por cierto, pusieron a la sombra a un reloj de sol.

dani dijo...

Muy bueno tu blog, ya te tengo en "mis favoritos".
Encantado de "conocerte".

HombreRevenido dijo...

No te falta razón, Dani, este blog es muy bueno para la piel y para las lombrices. Espero verte por este balneario más de una vez.
El gusto es mío.