jueves, junio 16, 2011

Hipoglucemia


Ni ella misma sabe qué desencadena el resorte que mueve el péndulo que da a la bola que rueda por la rampa y tira la primera ficha del dominó imparable de la lujuria.

Con ella funciona (a veces) un susurro, (otras veces) una mirada, (más habitualmente) unos dedos precipitándose al galope por su espalda como la caballería rusa.

Aunque lo que casi siempre da resultado, y esto es lo extraño, es una galleta de chocolate.
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10 comentarios:

Aliena dijo...

Hombre, a mí la galleta de chocolate me encanta pero lo que me despierta la lujuria son todas las demás cosas que has mencionado ;)

Un beso!

Espartaco dijo...

¿Dónde estaba la dichosa galleta?

HombreRevenido dijo...

Aliena, eso es lo mejor de todo. Sois parecidas pero diferentes.

Espartaco, esto... en una caja.
En una caja de galletas guardada en una caja fuerte.

Incara dijo...

¿Y cual es la marca de galletas?

pazzos dijo...

Si la galleta es María o de Oreo podéis alcanzar el éxtasis. Si es una Tosta Rica la cosa empieza bien.
Lo malo es cuando a ella le duele la tripa por culpa de Reglero y te tienes que contentar con una Fonta-nada.

Y si tiene forma de huesito lo que te espera es una velada acariciando a tu perra, que también puede ser muy relajante.

HombreRevenido dijo...

Todas valen, Incara, incluso si en verano se reblandecen y chorrean chocolate.
Pero si hay que elegir, mejor las galletas caseras.

Pazzos, vaya, nunca había pensado que había galletas tan beatas.
Tosta Rica es un país ¿no?

Y lo de "acariciar a la perra", es algo que nunca ha de decirse a una dama. Aunque lo pienses.

pazzos dijo...

Si, Tosta Rica, capital San Gosé.

HombreRevenido dijo...

También llamada, San Gofré

Cardo dijo...

Usted si que sabe tratar a una dama

HombreRevenido dijo...

Son trucos sacados de la observación minuciosa, cardo.
Conviene probarlos con las hembras chimpancé. Pero nunca (repito, nunca) con las tigresas, porque al final sólo se consigue abrirles el apetito.