martes, septiembre 04, 2007

Los martes: CINECLUB - 61 - La soga


Rope - 1948 -Director: Alfred Hitchcock

Reparto:
· John Dall (Shaw Brandon)
· James Stewart (Rupert Cadell)
· Farley Granger (Philip)
· Joan Chandler

Guión: Arthur Laurents, Hume Cronyn y Ben Hetch (adaptando la obra teatral "Rope's end" de Patrick Hamilton)
Música David Buttolph y Leo F. Forbstein
Fotografía: William V. Skall y Joseph A. Valentine

El reto de esta sección nunca ha sido el de conformar una polvorienta enciclopedia, y así lo refleja su carácter heterogéneo. Pero cuando se acumulan entradas y no aparecen ciertos nombres quiero creer que un cierto murmullo de desaprobación asola a mi único lector fiable, yo mismo. No podía faltar Alfred Hitchcock, el mago del suspense como se le ha bautizado con poca originalidad.
Quién no ha degustado cine de verdad, con mayúsculas, cocinado por el perfil más famoso de la historia del celuloide. Además nos enseña matices y sabores nuevos cada vez.

"La soga" es, como no podía ser de otro modo, suspense en estado puro, lo que para el autor significaba: hacer que el espectador sepa más que los protagonistas. Así de simple.
Varios apuntes técnicos la adornan: ser la primera película en color de Hitchcock (la obra de teatro que la inspira también era en color) y, sobre todo, estar rodada en un único plano secuencia aparente (aunque en el fondo sean varios, empalmados con ingenio, por el tamaño limitado de las bobinas). Parecería que la escenografía, la procedencia del guión o la renuncia al montaje la convertiría en algo parecido al teatro televisado, pero nada de eso sucede; el prodigio de realización nos lleva por toda la estancia magistralmente, mostrando lo que se quiere mostrar, exactamente cuando se quiere mostrar.

Un grito inicial nos advierte del asesinato del joven David (la víctima perfecta para el crimen perfecto), estrangulado con una soga, simbólico utensilio, metáfora visual, hilo conductor, arma homicida, castigo pendiente... genial desde el principio. Los asesinos son Brandon y Philip, compañeros de universidad del cadáver, tratando de demostrar dos tesis: que es posible el crimen perfecto y que la superioridad intelectual que lo hace posible nace también de la tranquilidad de espíritu, derivada de la propia superioridad, para la que no sirven los principios morales convencionales. La pasión de matar puede satisfacerte tanto como la pasión de crear, dice Brandon, instigador, frío, seguro de sí mismo. Malicia de salón que no sólo bebe de Nietzsche, o del darwinismo social, también de Carlyle o De Quincey. También con algo de "El corazón delator" de Poe, o el Raskolnikov de Dostoievski.

Lo que sigue es desenvuelto como un regalo con el toque prodigioso del director. En el apartamento donde yace el cadáver escondido en el arcón se celebra una fiesta a la que están invitados los padres del asesinado, la novia de éste, su mejor amigo, y el mentor de los jóvenes, Rupert Cadell, un soberbio James Stewart (siempre y cuando veamos la versión original, lejos de los destrozos de un desafortunado doblaje).
Deliciosamente macabro.

Y ya tenemos planteada una velada-película a la que no se puede renunciar. El ritmo narrativo y su corta duración nos mantienen en vilo, todo es tan irónico que nos descubrimos en una contradicción, los asesinos no son simpáticos y su ensañamiento dramático tampoco lo es, pero la fascinación del crimen sin errores nos hace titubear.
Gran coreografía, juego psicológico, detalles velados, ambigüedad sexual de los protagonistas, pinceladas de humor negro, tensión, morbo, sospechas, cierto exhibicionismo difícil de medir.
El crimen perfecto, parece claro, es aquel del que nunca se ha oído hablar. Aunque, por otro lado, perfecto será también aquel que nos ponga frente a frente con nosotros mismos. Y Hitchcock fabricó bastantes de esos crímenes perfectos que uno no se cansará nunca de observar (y disfrutar).

8 comentarios:

meri dijo...

absolutamnte de acuerdo!! la foto te la mando en cuanto la escanee (porque mi camara sigue siendo de las de antaño...)y verás que lo que me eclipsa es tu aura! jajajajaja


grande esta peli... una de mis favoritas del chico alfredo junto con vertigo y rebeca... si es que en el fondo soy una sentimental! jajajaja

un beso gordo primo! nos vemos!

Serjuzu dijo...

Esta no la he visto. Un día tendriamos que hacer un intercambio. Nada de pirateo, por Dios!!! pero me interesa comprobar si es posible hacerte copias de seguridad por si algun dia extravias alguna.

Expatriado dijo...

Para mi la mejor película de este señor. No las he visto todas (por desgracia), pero sumaría a otras que se han comentado otros títulos como "Con la muerte en los talones", "Náufragos" o "Psicosis", y alguna que recuerdo de trama pero no de título (¿indicios de senilidad?).

Hace tiempo que no vuelvo a ver "La soga", pero me parece haber leído en alguna parte que eso del único plano no dejaba de tener su miga, ya que la camara sigue a los protagonistas por un pasillo hasta la nevera de la cocina. Parece que algunos de los tabiques que se ven en la película se movían para dejar paso a la cámara.

Yo soy de la opinión de que la peli tiene que ser entretenida sin recurrir a hándicaps técnicos como ese (voy al cine a divertirme), pero es que Hitchcok era un mohtruo.

HombreRevenido dijo...

Meri, mi aura alcohólica dirás, porque no me quiero ni imaginar esa foto.
La peli es enorme. Paradojas, porque sólo dura 80 minutos.
No sabía que fuéramos familia, jeje, un beso.

Serjuzu, pues tienes que verla. Te dejaré mis películas (en 35 mm) y tú me haces la copia de seguridad a DVD. Piratear es de pobres. Nosotros lo que hacemos es promoción gratuita.

Expatriado, es una de las más originales del director, no sé si la mejor, pero de la que más apetece hablar.
El alarde técnico no deja de ser un recurso para contar la historia de forma lineal (como una soga), a tiempo real. En el fondo Hitchcock quería rebelarse ante los que le acusaban de utilizar trucos de montaje. Y demostró que no los necesitaba para contar una historia con su sello.

Alberto Colombo dijo...

James Stewart fue uno de lo idolos de mi infancia..siempre fe un heroe de perfil bajo pero gran heroe al fin

HombreRevenido dijo...

La verdad es que es un actor estupendo, Alberto; y en esta peli saca su faceta más irónica y sutil.
Realmente en España le perjudicó muchísimo el doblaje.

Manolo "el comunista" dijo...

El otro día echaron Psicosis por la tele. En Antena Aragón, que oyes, de vez en cuando me sorprende gratamente esa cadena, aunque siempre sea de madrugada. Me quedé viéndola, por tercera o cuarta vez creo, y me fui a la cama con la música metida en el inconsciente y algunos planos en la retina que hicieron que me acostara acojonado. Menos mal que me tapé hasta la cabeza con la sábana, y con esa sensación de seguridad ya pude conciliar el sueño.
Gran director, grandes películas, grandes momentos.

HombreRevenido dijo...

Manolo, es que Hitchcock es bueno, ese gordezuelo sabía lo que hacía.
Lo grande es que "Psicosis" o "La soga" son películas completamente diferentes, con golpes de efecto diferentes, pero totalmente únicas.