viernes, abril 02, 2010

Mascotas Olímpicas

Días de transición en la Academia, entre que esta Semana Santa estoy con la cabeza en otras cosas y que el bicho este no me deja actualizar (se toma vacaciones hasta Blogger, que es como decir Google, que es como decir… ya sabéis, no quiero ser blasfemo en estas fechas).

El caso es que me he dicho: va, una serie de entradas que al mismo tiempo sean culturales no exijan pensar mucho y entretengan. ¿Es eso posible? Pues supongo que no, pero por intentarlo que no quede.
No he encontrado un tema más sugerente que el de las mascotas, ya lo siento. Y no me refiero a las mascotas de casa, el perro que ladra, el gato que maulla o la lavadora que centrifuga.
Me refiero a esa moda fabulosa que empieza a estar más muerta que el fotolog, la de que cada acontecimiento deportivo tenga su mascota, reclamo de niños, solazo de madres y refuerzo mercadotécnico.

Todo ha venido porque el otro día pensaba y pensaba… y no recordaba ninguna mascota posterior a Cobi. ¿Os lo podéis creer? ¿Realmente no hubo nada a partir de Cobi?.

Empecemos por Munich 1972:

Waldi, un perro salchicha bávaro de colores tiene el honor de inaugurar la costumbre en los Juegos Olímpicos de verano, el acontecimiento deportivo más importante del mundo.
Ahora diréis: vaya simpleza, pero quizás por eso fue un éxito e inició toda una serie de aciertos y, sobre todo, de despropósitos.

En Montreal 76 tuvimos a Amik el castor. Y a mí esta mascota me gusta, de líneas sencillas, elegancia....

En Moscú 80, teníamos al osito Misha. No sé, que los comunistas se pusieran tiernos ya fue un avance, quizás una premonición. Yo lo recuerdo levemente, de una serie de dibujos que hicieron (costumbre que también se repitió posteriormente), y tal vez por eso también le guardo mucho cariño.

En Los Angeles 84 conocimos a Sam, un águila calva (símbolo nacional yanqui) que olía a Disney a la legua. Por eso mismo me pareció muy acertado (tenía 8 años, aclaro). Habíamos pasado de la silueta y el diseño a un personaje de dibujos animados en toda regla.

En Seúl 88 tuvimos al tigre Hodori, que era jovial con las visitas y ni mordía ni nada. Le faltaba algo de carisma, o tal vez sucediera que Tony, el de los Frosties, tenía tanta energía que le hacía perder en cualquier comparación (y esto era una olimpiada, aquí hacía falta darlo todo).

Y a Barcelona 92 llegamos con una polémica sin precedentes por el perro plano aquel, Cobi. Se llamó de todo a Mariscal, al COE, a todo el que pasaba por allí. Se habían pasado por el forro esa herencia disney de Los Angeles (lo de Corea era una simpleza oriental sin menor repercusión), escandalizando a una nación de orden como la nuestra.
Yo reconozco que torcí el gesto cuando la vi, con esa impotencia tan típica de: ¿pero no podemos hacer nada para evitarlo?. Fue el shock, nada más. Aprendimos a digerirlo poco a poco y oye, un par de años antes del evento ya lo veíamos normal y durante los juegos nos parecía una mascota maravillosa. Creo no estar sumido en la nostalgia del 92 (no añoro de ninguna manera tener 16 años), ni estar actualmente sometido a ningún bombardeo mediático que contamine mi entendimiento, y he de decir que ahora, a toro pasado, me parece la mejor mascota de la lista con diferencia. Era sencilla de dibujar, era amable y ha perdurado sin necesidad de caer en lo kitsch (Naranjito, no me miro a nadie).

En Atlanta 96 tenían el listón muy alto y decidieron superarlo, pero por debajo.
La primera vez que vi a Whatizit, al que se conocía como Izzy, me pareció muy divertido. Nunca volví a verle la gracia. Fue la primera mascota que era olvidada durante los propios juegos. Pasada la gracieta del nombre “Qué es esto” no quedaba ningún poso. Quizás algún sedimento de bochorno.

En Sidney 2000, tras el fiasco de Atlanta y la sombra de Cobi, decidierón innovar. A falta de una mascota: tres. Así la gente se quedaría con el conjunto o con la que más le gustara. El viejo truco de tener una mascota preferida, como los Reyes Magos.
No funcionó, claro. Básicamente porque las tres merecían la extinción: Millie, la equidna, Syd, el ornitorrinco, y Olly, la cucaburra (que al menos tiene un nombre tronchante).

En Atenas 2004 se quedaron a medias de todo. Athenà y Phèvos, dos hermanos… ejem… con problemas serios de los que es mejor no reírse. Otra catástrofe.

Y en Pekín 2008 los chinos, que son tantos que no se ponían de acuerdo, optaron por algo de su estilo, que no les quedó mal (que visto lo visto parece suficiente).
Fúwá, “los niños de la buena fortuna”, representan los 5 continentes, los 5 aros olímpicos, los 5 elementos tradicionales chinos (metal, madera, agua, fuego y tierra - ¿y el plástico no? -).
Uno era la llama olímpica y los otros cuatro animales representativos: el oso panda, el dragón, el antílope tibetano y la golondrina. Pues nada, oye.


Londres 2012 ya nos sorprendió en su día con su impactante logotipo. Aunque, si no estoy mal informado, todavía no tienen mascota oficial. A lo mejor se sacan otra idea de la manga, a lo mejor este tema está agotado y no hay mascota. O ponen a Elton John forrado en papel de plata, que pa'todo tienen.
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5 comentarios:

Nana Nicotina dijo...

Yo que creía que Cobi era un engendro del maligno, una aborto del inframundo, hasta ahora, claro. Nunca sospeché que se pudiera pergeñar algo más horrible y maléfico que el Cobi. Pero me equivoqué. Algún diseñador chiflado parió a Izzie...

HombreRevenido dijo...

Nana Nicotina, si rajas de Cobi espérate a mañana que tengo preparada una galería de los horrores. Para mí que los hay mucho peores que Izzy, ya lo verás, con la mano en el corazón te lo digo.

Lasa dijo...

Al menos a Cobi lo podías representar con la mano:

http://farm3.static.flickr.com/2462/3962661303_3215c73b63_o.jpg

¡Feliz vuelta de la Semana Santa!

HombreRevenido dijo...

Lasa, pongo el link de nuevo, que en el comentario se ha quedado cortado.
Muy bueno, jeje.

Anónimo dijo...

Bueno para mi las mejores mascotas de las olimpiadas fueron Cobi de Barcelona 92 y los hermanos de Athenas 2004 y el tigre hodori de Seoul 88 y el Oso de Moscu 80...las demas son mierda...